Filas desde el amanecer en el Ángel por vacuna contra sarampión en CDMX
Filas desde el amanecer en Ángel por vacuna sarampión

La capital se moviliza ante la convocatoria de vacunación contra el sarampión

Antes del amanecer, cuando la Ciudad de México aún dormitaba entre el rumor lejano de los primeros camiones y el aroma del café recién preparado en los puestos callejeros, ya se formaban las primeras filas. A las seis de la mañana, con el aire aún frío y la luz tenue apenas iluminando las calles, la primera persona llegaba al Ángel de la Independencia. La meta era clara: asegurar una de las 150 fichas disponibles para recibir la vacuna contra el sarampión que comenzaría a aplicarse a partir de las 10:00 horas.

Un símbolo nacional convertido en centro de salud

En el emblemático monumento del Ángel de la Independencia, las filas se extendían sobre las banquetas de Paseo de la Reforma. El perfil predominante era evidente: hombres y mujeres vestidos con ropa de oficina, algunos aún con gafetes visibles, otros hablando por teléfono para avisar que llegarían tarde a sus trabajos. El rango de edad se concentraba entre los 35 y 49 años, límite máximo establecido para acceder a la dosis.

La dinámica en este punto estaba marcada por la incertidumbre. Aunque se informó que la vacunación continuaría después de las tres de la tarde, no existía un estimado claro sobre el número límite de vacunas disponibles. "Es un volado al aire", comentaban algunos en la fila, conscientes de que tras horas de espera podrían quedarse sin la ansiada dosis.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Módulos del Metro: mayor organización y horarios definidos

En contraste, los puntos con mayor certeza operaban en transbordos del Sistema de Transporte Colectivo Metro. En estaciones como Garibaldi, Bellas Artes y Observatorio, la logística parecía más estructurada:

  • Garibaldi/Lagunilla: Operaría hasta el domingo, de 9:00 a 14:00 horas o hasta agotar las 250 dosis diarias disponibles.
  • Observatorio y Barranca del Muerto (Álvaro Obregón): Funcionaban de lunes a viernes, de 8:30 a 14:00 horas.
  • Ferrería (Azcapotzalco): Atendería el 13 de febrero en el mismo horario.
  • Constitución de 1917 (Iztapalapa): Vacunación hasta el 13 de febrero, de 9:00 a 14:00 horas.

En el módulo de Garibaldi se notaba una mayor presencia de personas jóvenes, rondando los 30 años o menos, siempre dentro del límite permitido. El personal médico explicaba detalles importantes a los asistentes:

  1. Al octavo día podría aparecer un salpullido en la zona de vacunación.
  2. La vacuna es fotosensible y tiene una duración de siete horas una vez abierta.
  3. En comparación, vacunas como la del tétanos o influenza pueden durar hasta 28 horas una vez abiertas.

Emociones en la fila: preocupación, determinación y frustración

En los tres puntos visitados, un elemento común destacaba: la expresión de ligera preocupación en los rostros. Muchos admitían no comprender completamente por qué estaban allí, más allá de haber visto en las noticias la importancia de vacunarse. Circulaban dudas sobre efectos secundarios, intensidad del dolor y si sería "solo un piquetito" o algo más molesto.

Uno de los momentos más tensos ocurrió en Garibaldi cuando una mujer de 59 años intentó formarse, excediendo por diez años el límite permitido. Al recibir la negativa del personal de salud, reaccionó con visible molestia, dirigiendo palabras altisonantes hacia las enfermeras que solo cumplían instrucciones. A su lado, su hija de 39 años sí logró vacunarse, retirándose del módulo con gesto serio mientras su madre continuaba mostrando inconformidad.

El legado de la pandemia: un impulso para la prevención

La jornada de vacunación reveló no solo cifras y horarios, sino emociones profundas. Desde quien llegó al amanecer para asegurar su lugar, hasta quien salió de la oficina con esperanza de alcanzar vacuna por la tarde. Entre la organización del Metro y la incertidumbre del Ángel, la ciudad mostró distintas caras de una misma realidad: la necesidad de prevenir, incluso cuando la información no es completa.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Para muchos, el temor a querer vacunarse lo antes posible surge desde la experiencia traumática de la pandemia de COVID-19. Las filas largas, rostros expectantes, miedo al dolor y frustración de quienes quedaron fuera por edad dibujaron una escena cotidiana pero significativa: cómo la capital responde ante una convocatoria de salud pública con dudas, quejas, disciplina y, sobre todo, con la intención de protegerse para no revivir encierros prolongados o pérdidas familiares.