Armería de Tucson enfrenta cargos históricos por terrorismo al abastecer cárteles mexicanos
El caso de la armería Grips by Larry de Tucson, Arizona, ha establecido un precedente legal histórico al convertirse en el primer negocio de armas de fuego en Estados Unidos en enfrentar cargos de conspiración y apoyo material al terrorismo por abastecer a los cárteles mexicanos CJNG y de Sinaloa.
Un precedente legal con graves consecuencias
Los propietarios Laurence Gray, de 65 años, y su asistente Barrett Weinberger, de 73 años, quienes ya enfrentaban cargos federales por tráfico de armas el año pasado, vieron cómo un gran jurado les formuló este mes cargos adicionales por conspiración y ayuda material a organizaciones terroristas extranjeras. Este caso sienta un precedente crucial que podría aplicarse a otros establecimientos similares en el futuro.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que, con los nuevos cargos, ambos implicados enfrentan penas que podrían alcanzar hasta 80 años de prisión, además de multas millonarias adicionales a la pena corporal. La gravedad de las acusaciones refleja un cambio significativo en la estrategia legal contra el tráfico de armas hacia México.
"Contrabando hormiga" y designación terrorista
Según las acusaciones, ambos individuos promovieron activamente la venta al menudeo de armas de fuego en su tienda, con pleno conocimiento de que estas serían llevadas a México mediante la práctica conocida como "contrabando hormiga" para abastecer principalmente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Esta conspiración ocurrió después de febrero del año pasado, fecha en que el Departamento de Estado de Estados Unidos designó formalmente tanto al CJNG como al Cártel de Sinaloa como organizaciones terroristas extranjeras, lo que elevó sustancialmente las consecuencias legales de cualquier apoyo a estas organizaciones.
El desglose detallado de las posibles penas
El Departamento de Justicia detalló minuciosamente la gravedad de las posibles sentencias que enfrentan Gray y Weinberger:
- Conspiración e intento de proporcionar apoyo material a una organización terrorista designada: Cada uno de estos cargos conlleva una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de hasta 250,000 dólares o ambas sanciones combinadas.
- Tráfico de armas de fuego: Hasta 15 años de prisión y multa de 250,000 dólares.
- Instigar compra mediante testaferros (paja): Hasta 15 años de prisión y multa de 250,000 dólares.
- Declaración falsa material en la compra: Hasta 10 años de prisión y multa de 250,000 dólares.
La acumulación de estas penas es lo que podría resultar en sentencias totales que alcancen los 80 años de prisión para cada uno de los acusados, marcando un punto de inflexión en la persecución legal contra quienes facilitan armas a los cárteles mexicanos.



