Fuerzas Armadas de México culminan entrenamiento de élite con EE.UU. para seguridad del Mundial
Entrenamiento de élite con EE.UU. para seguridad del Mundial

Fuerzas Armadas culminan entrenamiento de élite con EE.UU. para blindar seguridad en el Mundial

Las Fuerzas Armadas de México han finalizado un intenso período de capacitación en la Base Militar de Santa Lucía, como preparación clave para un adiestramiento conjunto con elementos de élite de Estados Unidos. Este programa, que se extiende por 36 días, tiene como objetivo principal actuar con rapidez y precisión en el manejo de situaciones de crisis, con despliegues inmediatos para proteger a ciudadanos, deportistas e infraestructuras vitales.

Objetivos estratégicos del adiestramiento

Entre las metas prioritarias se encuentran la protección de aeropuertos, refinerías, almacenes de alimentos, bancos, edificios gubernamentales clave, hoteles y, de manera especial, el blindaje integral de los estadios deportivos donde se llevarán a cabo los juegos de la Copa del Mundo de Fútbol en Jalisco, Nuevo León y Ciudad de México. Esta capacitación está dirigida a elementos de élite del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Marina, quienes recibirán instrucción por parte de 35 militares de Fuerzas Especiales de Estados Unidos, enfocándose en la respuesta ante posibles eventos terroristas.

Detalles del programa de entrenamiento

A partir del 3 de abril y hasta el 1 de mayo, personal de alto nivel de las tres principales instituciones de seguridad del país participó en una capacitación rigurosa impartida por militares de los Navy Seals. Este esfuerzo forma parte del ejercicio Vital Archer y del adiestramiento militar Ollamani, coordinado por la Defensa Nacional, con el fin de reforzar la estrategia del Plan Kukulcán que se aplicará durante el Mundial de Fútbol en junio próximo. En este operativo, se desplegarán aproximadamente 100,000 elementos de seguridad por tierra, mar y aire.

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Los instructores estadounidenses pertenecen a unidades de alto prestigio, incluyendo el Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército (conocidos como Boinas Verdes) y el Equipo 8 de Navy Seals, grupos con amplia experiencia en operaciones de asalto y rescate a nivel internacional.

Rigor y enfoque del programa

Este adiestramiento es considerado uno de los más exigentes debido al alto nivel de riesgo y la responsabilidad de actuar con inmediatez y sin titubeos. Se enmarca en el programa de entrenamiento SOF-32 o Vital Archer, diseñado para fortalecer la seguridad tanto de México como de Estados Unidos. Con una duración programada de 36 días, el objetivo es asegurar que los protocolos de seguridad funcionen de manera impecable durante la fiesta mundialista que comenzará en junio.

La operación Vital Archer ha sido aprobada por los gobiernos de México y Estados Unidos como parte de la colaboración militar bilateral. Por primera vez, se lleva a cabo con un carácter de alto nivel, motivado por la proximidad de un evento masivo como el Mundial de Fútbol de la FIFA, donde las alertas deben permanecer activas en todo momento.

Simulacros y prácticas realizadas

El entrenamiento, que se desarrolló del 3 de abril al 1 de mayo, se centró en capacitar a los elementos de las fuerzas armadas mexicanas en protocolos de seguridad, inteligencia y contrainteligencia para enfrentar posibles amenazas de grupos narcoterroristas y proteger eventos masivos. Los participantes incluyeron personal de élite de la Marina, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), quienes reforzaron sus habilidades en manejo de crisis, protección de infraestructura crítica y seguridad operativa.

Las actividades se realizaron en escenarios ficticios basados en eventos reales, sin implicar patrullajes en las calles, sino enfocándose en adiestramientos técnicos especializados en sitios como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la Terminal Aérea de Toluca y los centros de capacitación de la Secretaría de Marina.

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Preparativos previos y escenarios de entrenamiento

Previo a esta capacitación con las fuerzas de élite estadounidenses, elementos del Ejército, Marina y Guardia Nacional participaron en varios entrenamientos de alta seguridad orientados a la protección antiterrorista. Estos incluyeron simulacros de toma de rehenes y uso de tecnología antidrones en escenarios montados en la Base Militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México, y en la Base Contel, en Iztapalapa, sede del grupo de élite de la Guardia Nacional conocido como Fuerza Especial de Reacción e Intervención (FERI).

En ambas sedes, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) coordinó y evaluó ejercicios realizados durante marzo, que involucraron nueve escenarios con manejo de explosivos, rescate de rehenes, control de multitudes, evacuaciones médicas, blindaje aéreo y eliminación de drones. Como parte de estos ejercicios, se llevaron a cabo maniobras conjuntas de reacción con otras corporaciones e instituciones de seguridad para garantizar una respuesta coordinada ante emergencias.

Ejercicios específicos de la estrategia Ollamani

Entre los ejercicios de la estrategia Ollamani se practicó la interceptación de una aeronave en pleno vuelo, el rescate de rehenes en un avión comercial, la intervención ante amenazas con explosivos, la neutralización de drones no autorizados, la evacuación aérea de heridos y la respuesta a un incendio en instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, entre otros.

Uno de estos entrenamientos se aplicó el pasado 20 de marzo en el Campo Militar 37-A, en el Batallón de la Base de Santa Lucía, encabezado por el coronel de Infantería del Estado Mayor, Martín Salinas Reyes. Este ejercicio fue atestiguado por funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, de la Federación, autoridades de Jalisco y de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF).

Coordinación interinstitucional y enfoque final

A menos de dos meses para la justa mundialista, la capacitación de las Fuerzas Armadas entra en su etapa final. Las prácticas consistieron en operaciones simuladas ejecutadas por tropas que aplicaron tácticas, técnicas y procedimientos de actuación inmediata frente a emergencias. Esto incluyó evacuación aeromédica, localización de artefactos explosivos improvisados, protección antidrones, simulación de sabotaje en sistemas de transporte público, atención a incidentes con materiales peligrosos cerca de estadios, intentos de robo a delegaciones deportivas y secuestro de personal diplomático con reconocimiento aéreo.

El eje principal de estos ejercicios fue la coordinación interinstitucional para salvaguardar la integridad y seguridad de todas las personas involucradas en un evento de talla internacional como la Copa del Mundo, incluyendo aficionados, selecciones participantes, personal operativo y ciudadanía en general. A estos preparativos se sumaron, a partir de abril, entrenamientos impartidos por elementos de las fuerzas especiales de EE.UU., elevando el nivel de reacción a escenarios de alto riesgo terrorista.