Rubio admite que crimen organizado adquiere armas en Estados Unidos
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, generó controversia al reconocer públicamente que el crimen organizado, incluyendo grupos mexicanos, compra armas en su país. Esta declaración se produjo durante su participación en la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en San Cristóbal y Nevis, donde abordó las amenazas transnacionales para la región.
Declaraciones en cumbre del Caribe
Durante su intervención, Rubio afirmó: "Reconocemos que muchos de estos grupos están comprando armamento de Estados Unidos, y que estamos comprometidos y continuamos trabajando arduamente con nuestras agencias de aplicación de la ley para detener eso". El funcionario vinculó este problema con el narcotráfico, señalando que las drogas y sus ganancias ilícitas tienen como destino principal a Estados Unidos, lo que representa un peligro para la seguridad nacional de su país y para las naciones por las que transitan.
Contexto de seguridad y críticas
Las palabras de Rubio se alinean con el mensaje del Estado de la Unión del presidente Donald Trump, quien recientemente destacó las amenazas de las organizaciones delictivas transnacionales. Este reconocimiento oficial surge en un momento en que armas aseguradas en operativos, como uno realizado en Namiquipa, Chihuahua, han sido vinculadas a tráfico desde Estados Unidos, según informes de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Expertos en seguridad han criticado la admisión, argumentando que subraya fallas en los controles fronterizos y la regulación de ventas de armas en EU. La declaración ha reavivado debates sobre la cooperación bilateral en materia de seguridad y la necesidad de medidas más estrictas para frenar el flujo ilegal de armamento hacia México.
Impacto regional y perspectivas futuras
Rubio enfatizó que el desafío es interconectado y se deriva de una perspectiva más amplia, donde el narcotráfico alimenta la violencia. Insistió en que esto constituye una amenaza grave para la estabilidad regional, requiriendo esfuerzos coordinados entre países. Sin embargo, analistas señalan que, a pesar del compromiso declarado, la implementación de políticas efectivas sigue siendo un reto pendiente en la lucha contra el tráfico de armas.