A un mes del Mundial 2026, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene un discurso optimista sobre la seguridad del país, asegurando que México está preparado para recibir a más de cinco millones de turistas. Sin embargo, la ciudadanía se siente desprotegida ante respuestas meramente reactivas de las autoridades.
Tiroteo en Teotihuacán: evidencia de una crisis
El pasado 20 de abril, un tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, dejó al descubierto la grave crisis de seguridad nacional. Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, ingresó con armas y municiones para atacar a turistas. Manuel Zamudio, experto en seguridad con más de 30 años de experiencia y miembro del Consejo Consultivo de Expo Seguridad México, señaló en entrevista que el incidente fue la culminación de advertencias ignoradas. “No estábamos preparados”, sentenció, destacando que mientras otros países prevén estos escenarios, México reacciona solo después de que ocurren.
Fragmentación institucional y desconexión ciudadana
Zamudio subrayó que existe una gran brecha entre los reportes oficiales que muestran una baja en delitos y la percepción de inseguridad de la población. La falla en la comunicación bidireccional genera un círculo vicioso: la ciudadanía, cansada de la burocracia y la falta de resultados, normaliza delitos como la extorsión. “Estamos llenos de ruido. Necesitamos que ambas partes escuchemos”, afirmó.
Con 32 estados operando bajo diferentes partidos políticos y normatividades que no armonizan, la seguridad nacional se fragmenta. Para Zamudio, la única forma realista de tomar decisiones efectivas es mediante el avance tecnológico y el uso ético de la inteligencia artificial (IA). La IA permite filtrar el ruido y correlacionar señales en tiempo real, ayudando a mitigar impactos antes de que ocurran.
Nuevas amenazas tecnológicas
El avance tecnológico también ha traído nuevos riesgos. La aplicación de mensajería cifrada “Threema”, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es un ejemplo de cómo los criminales utilizan herramientas digitales para coordinar secuestros de datos o suplantaciones de identidad. Zamudio advierte sobre la “ingenuidad” digital de la sociedad: “Todos somos susceptibles”. El secuestro virtual sigue funcionando por manipulación emocional, no por falta de tecnología.
El Mundial: discurso político versus realidad
Con la Copa del Mundo encima, el discurso político promete una seguridad “blindada”. Sin embargo, Zamudio considera que estas afirmaciones son retórica común. “Sí, se están haciendo grandes esfuerzos y hay avances reales, pero tenemos un desafío con demasiadas aristas, demasiados rostros, rincones que todavía no conocemos”, sostuvo.
El reto de seguridad para el Mundial abarca desde el acceso a los estadios hasta la integración de sistemas de audio en emergencias. Persisten fallas como la nula conectividad en los estadios, que impide transacciones digitales y afecta la experiencia del usuario. “La gran pregunta no es cuántos elementos de seguridad habrá, sino qué tan bien conectados estaremos para compartir información entre sedes, estados y operadores privados”, aseguró Zamudio.
Hacia una seguridad integral
Para que la prevención sea prioritaria, México necesita un cambio profundo en su política pública. Zamudio propone dejar los discursos y enfocarse en resultados reales mediante la colaboración entre autoridades y comunidad. Es indispensable capacitar a la sociedad para entender las nuevas amenazas. Espacios como Expo Seguridad México, el evento más grande del sector en Hispanoamérica que inicia el 2 de junio, son óptimos para formar criterios sólidos.
La seguridad en México para 2026 no puede ser un operativo temporal. Debe ser una estrategia a largo plazo que proteja al ciudadano en el transporte, las calles, las carreteras y el mundo digital, mucho después del torneo. Como concluye Zamudio: “Es momento de hacer una pausa. Un silencio. Revisar, escuchar, priorizar y actuar en lo que queremos ver todos; porque autoridades y comunidad son resultados, no discursos”.



