La protección política de la delincuencia organizada implica el uso del poder estatal para beneficiar a grupos criminales, en detrimento de la sociedad. En casos extremos, el crimen captura al Estado mediante el financiamiento de campañas, control de partidos, nombramiento de funcionarios, manipulación legislativa y asignación de contratos públicos.
¿Qué tan capturado está el Estado en México?
Existen territorios donde el crimen organizado impone su ley, pero no todo el país está bajo su control, como afirma el presidente estadounidense Donald Trump. Hay captura a nivel municipal, estatal, sectorial y en algunas instituciones federales, como aduanas. Sin embargo, no todo el gobierno federal ni las Fuerzas Armadas están cooptados. Aunque hay funcionarios y militares corruptos, se trata de problemas personales, no institucionales.
El caso Sinaloa: un ejemplo de captura estatal
La captura del gobierno de Sinaloa por la facción de Los Chapitos es pública. La 4T, que antes relativizaba la ley, ahora defiende una legalidad estricta ante la acusación de Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha, el senador Inzunza y otros ocho funcionarios por presunta asociación con el Cártel de Sinaloa. Estados Unidos solicitó su detención provisional para extradición, pero México la denegó alegando falta de pruebas contundentes.
Las pruebas llegarán con la solicitud formal de extradición. Se espera que sean sólidas. Corresponderá a la Secretaría de Relaciones Exteriores decidir. Aunque no soy juez, creo que hay elementos para iniciar un proceso judicial. Las revelaciones periodísticas son abrumadoras. Si es cierta la captura del gobierno sinaloense, el Estado debe extirpar ese tumor y castigar a los responsables.
El impacto en la moral de las fuerzas de seguridad
Un soldado que arriesga su vida contra los cárteles puede preguntarse por qué el gobierno federal lo envía a misiones peligrosas mientras un gobierno estatal del mismo partido sirve a los criminales que lo pueden matar. Esto lleva a la deserción o a la corrupción. La erosión del Estado puede ser fatal.
Es crucial que la Presidenta, más allá de la legalidad (que no respetó al expulsar a 92 criminales sin debido proceso), defienda los intereses del Estado. Si no extirpa el tumor criminal que ya contaminó a su partido, el cáncer crecerá hasta que los cárteles gobiernen todo México, como dice Trump.



