La comunidad indígena de Sevina, en el municipio de Nahuatzen, Michoacán, enfrenta una escalada de violencia por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La noche del domingo, el grupo criminal atacó a la Ronda Comunitaria, dejando un saldo de dos integrantes fallecidos. Desde entonces, los pobladores han reforzado la seguridad en la zona, mientras denuncian el abandono gubernamental.
Resistencia ante la falta de apoyo
Sevina, que se rige como autogobierno desde septiembre de 2019, se siente abandonada por las autoridades. Un miembro de la Ronda Comunitaria expresó: “Una caja de munición de 30 tiros por elemento, mientras que estos personajes tienen rodeada la cintura de cargadores, traen armas que funcionan con abastecimiento de cajas que te emanan 250, 300 tiros por cargador, pistolas automáticas, entonces esa es la triste realidad de lo que el gobierno nos ha entregado”. La comunidad carece del equipo necesario para defenderse adecuadamente.
Contexto de la violencia
Sevina se encuentra enclavada en la meseta purépecha, rodeada de cerros y tierras fértiles para cultivos y maderas finas, recursos que son objeto de disputa por el crimen organizado. Hace un año, la comunidad ya había enfrentado un intento de ingreso de hombres armados, pero sin víctimas mortales. En aquella ocasión, se realizó una asamblea y la comunidad se organizó, logrando una aparente calma. Sin embargo, el reciente ataque fue imprevisto: “Nunca tuvimos llamadas o nunca supimos que nos querían hacer”, señaló un miembro del Concejo Comunal.
Organización comunitaria y medidas de seguridad
Hoy en Sevina, el miedo se combina con la indignación. Las familias han descartado la opción de abandonar el pueblo y se organizan para defender su territorio, incluso si eso implica tomar las armas. “Se suspendieron todas las actividades; estaba próxima la fiesta patronal, también se suspendió, ya no va a haber nada hasta nuevo aviso. Las entradas están cerradas, no están comerciantes, no están vendedores ambulantes, prácticamente estamos cerrados”, relató un habitante.
Se reforzaron las barricadas que conectan con San Francisco Pichátaro y la cabecera municipal, lugar desde donde se originó el ataque. De las dos patrullas que poseían, una quedó inservible, y la caseta de vigilancia muestra impactos de bala, con casquillos aún en el suelo.
Exigencias a la autoridad estatal
La autoridad estatal convocó a una reunión, a la que los comuneros asistieron para exigir seguridad. De los 19 kuarichas que asumían funciones de vigilancia, al menos la mitad desertó. “La mayoría de nuestros integrantes de la ronda son campesinos, albañiles, que por amor a su pueblo decidieron sumarse a las filas de nuestra ronda comunal. Hoy la gente fue la que tomó la decisión de cerrar, de blindar con piedras, con los medios que tenemos a la mano, con palos, piedras, tierra, vehículos, para no irrumpir, que no nos irrumpan nuevamente por el momento”, afirmó un miembro de la Ronda Comunitaria.
Hasta nuevo aviso, Sevina permanecerá incomunicada, sin clases y solo con la apertura de negocios esenciales. Las fiestas patronales también fueron suspendidas como señal de luto y respeto.



