Violencia normalizada en México distorsiona identidad de jóvenes y los empuja a delinquir
Violencia normalizada en México distorsiona identidad de jóvenes

Violencia generalizada en México afecta la identidad de jóvenes y los lleva a delinquir: Reinserta

La violencia en México ha alcanzado niveles de normalización tan alarmantes que numerosos menores bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes terminan asumiendo identidades criminales, un fenómeno que no se aborda adecuadamente durante su reclusión.

El trágico caso del adolescente de 15 años que disparó y asesinó a dos maestras de su preparatoria con un rifle en Lázaro Cárdenas, Michoacán, pone en evidencia estos elevados niveles de violencia y su deficiente manejo en el país, según señaló José Pablo Balandra Ortiz, director Estratégico de Alianzas de Reinserta.

"Esto no se construye de la noche a la mañana, son límites que se van rompiendo poco a poco", afirmó Balandra Ortiz. "Es violencia que se va normalizando, se va consumiendo día tras día, y la barrera para vivirla y ejercerla puede ser muy delgada. Es una realidad muy dolorosa".

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Fallas en el sistema de justicia para adolescentes

En entrevista con Pascal Beltrán del Río para la Primera Emisión de Imagen Radio, el directivo explicó que el caso de este adolescente demuestra cómo "en México, genuinamente, hemos normalizado la violencia", situación que se refleja claramente en los centros de reclusión para jóvenes.

"Hay una tendencia preocupante: no son jóvenes que han vivido contextos de violencia normalizada con pares, familiares o en su propia comunidad", advirtió. "Es clave que el discurso actual no se limite a pedir castigos. Este niño ingresará a una comunidad de internamiento, pero debemos preguntarnos qué sucederá durante ese tiempo".

Según el director de Reinserta, el problema no se reduce a la aprehensión y reclusión del menor, sino a cómo se le trata durante su estancia en el centro, que en este caso podría extenderse hasta cinco años.

"Tenemos todavía muchísimas áreas de mejora en las comunidades de internamiento", reconoció Balandra Ortiz. "Los adolescentes literalmente se construyen una imagen de 'así soy', 'soy un asesino', 'soy un sicario', 'soy un secuestrador', 'soy un abusador', y esa no es la realidad".

Necesidad de acompañamiento terapéutico especializado

Desde Reinserta, se promueve un acompañamiento que garantice el tratamiento y mejora de la salud mental de los adolescentes, reconstruyendo su autoimagen "desde un enfoque de muchísima compasión y comprensión profunda de lo ocurrido".

Sin embargo, Balandra Ortiz señaló que los centros de internamiento "quedan todavía rebasados por la realidad", ya que carecen de estas vías de acompañamiento especializado. Además del manejo de víctimas y la procuración de justicia, es fundamental cuestionar "¿en dónde se está invirtiendo el recurso para atender a estos jóvenes?".

"Queda muchísimo por hacer en términos de contención y preparación de los guías técnicos, de comprensión de estos perfiles, de fortalecimiento de la oferta programática y de acompañamiento terapéutico enfocado en el trauma", explicó. "Estos jóvenes probablemente respiraron y comieron violencia durante años, y el proceso de racionalización no es a corto plazo".

Influencia de redes sociales y reclutamiento criminal

Recordando que el tirador utilizó sus redes sociales para compartir videos y mensajes misóginos y antifeministas de la comunidad "Incel" antes del ataque escolar, surge la pregunta sobre el papel e influencia de las plataformas digitales en la juventud mexicana.

"No creo que la respuesta sea la prohibición", afirmó Balandra Ortiz. "Sí me parece necesario un acompañamiento mucho más cercano entre los cuidadores. Debemos estar muy pendientes de lo que consumen los jóvenes".

El directivo destacó que el problema no se limita a las masculinidades frustradas que ejercen violencia contra las mujeres, sino que desde Reinserta observan "problemáticas muy fuertes de reclutamiento por parte de la delincuencia organizada".

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Por ello, Balandra Ortiz consideró imperativo que las plataformas digitales, el gobierno y la sociedad civil unan esfuerzos para construir herramientas de prevención contra estos contenidos dañinos, lograr su eliminación antes de que alcancen a los jóvenes, e investigar y sancionar a sus emisores porque "hoy están haciendo mal uso de estos espacios".

La normalización de la violencia en México representa así un desafío multidimensional que requiere intervenciones integrales en los sistemas de justicia, salud mental y prevención digital para proteger a las nuevas generaciones de adoptar identidades criminales como resultado de su exposición continua a entornos violentos.