Una década de dolor y lucha por justicia en el 8M
Bajo la sombra de las vallas metálicas que rodeaban la Glorieta de las Mujeres que Luchan, el rostro de Clara Yáñez mostraba una mezcla de determinación inquebrantable y un dolor que ha cargado durante diez largos años. Su voz, firme aunque cargada de emoción, narró una década de resistencia mientras acompañaba la marea violeta del 8 de marzo. No estaba solo para sumarse a la lucha por un futuro más libre, sino como testimonio viviente del feminicidio de su hija, la doctora Karla Marisol Valencia Yáñez.
Un crimen que marcó una vida
"El motivo de mi lucha es principalmente que se acabe la violencia contra nosotros," compartió Clara Yáñez con los medios presentes. Sin embargo, su motivación más profunda, explicó, es la búsqueda incansable de justicia para Karla Marisol, quien fue asesinada el 1 de abril de 2016. Este próximo abril se cumplirán exactamente diez años de un crimen que truncó una vida llena de promesas. "Todavía no hay justicia. Hemos batallado mucho para que las autoridades puedan investigar y llegar a la verdad primero y después obtener la justicia," afirmó con visible frustración.
El día que todo cambió
Clara relató con detalle el momento en que la vida de su hija fue arrebatada. "Iba circulando sobre una calle de la alcaldía Gustavo A. Madero, va circulando en su automóvil y sufrió un disparo con arma de fuego en el tórax dentro de su auto… falleció ahí, ahí perdió la vida." Un crimen que, insistió con firmeza, "no fue un asalto, fue un feminicidio", marcando la diferencia crucial en cómo debe ser investigado y juzgado este delito.
Una batalla cuesta arriba
A lo largo de esta década, el camino ha sido una agotadora batalla contra múltiples obstáculos. "Lo que sí ha sido mucho, muy difícil es desde el principio batallar, luchar, enfrentar a las autoridades, enfrentar a la gente de fuera, enfrentar a la gente que no quiere hablar… y estar presionando, presionando para que las autoridades realizaran su trabajo," describió Clara sobre su experiencia con el sistema de justicia mexicano.
¿Quién era Karla Marisol?
La mujer por la que Clara Yáñez sigue marchando era mucho más que una víctima. "Fue doctora, era médico cirujana, partera, trabajaba en la Secretaría de Salud y estaba adscrita a la policía de investigación," describió su madre con orgullo visible. Era una profesional "muy comprometida con su trabajo, con la gente", cuya pasión era la medicina. Alegre, carismática y en constante preparación, Karla también era "muy aguerrida si le hacían algo no se dejaba." Y, como la mejor de las hijas, su mantra era "mami, yo quiero ser, siempre mejor."
Un reflejo de miles
Clara Yáñez, parada bajo la sombra de su propia historia, representa el reflejo de miles de madres que salieron este 8 de marzo a alzar la voz por el feminicidio de sus hijas. Su presencia en la marcha no es solo personal, sino simbólica de una lucha colectiva que atraviesa México. Cada paso que da en las calles de la Ciudad de México es un recordatorio de que, tras cada estadística de feminicidio, hay una familia destrozada, una vida truncada y una búsqueda de justicia que no cesa.
La participación de Clara en la marcha del Día Internacional de la Mujer subraya cómo los movimientos sociales se entrelazan con historias personales de dolor y resistencia. Mientras las consignas resonaban en el aire, su silencio elocuente y su presencia constante hablaban más fuerte que cualquier discurso sobre la urgencia de abordar la violencia de género en México.



