Desapariciones de mujeres: el eslabón previo al feminicidio que las estadísticas oficiales ignoran
En México, la desaparición de mujeres frecuentemente constituye la antesala del feminicidio, según documentan organizaciones civiles en múltiples entidades federativas. Sin embargo, a nivel nacional no existen cifras oficiales que registren cuántas mujeres fueron víctimas de violencia antes de desaparecer, una omisión que colectivas feministas han solicitado corregir en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).
Historias que se repiten de Coahuila a Puebla
Las historias abundan desde Coahuila hasta Puebla, pasando por Guanajuato y Querétaro. Verónica Sánchez desapareció en abril de 2022 en Amealco de Bonfil, Querétaro, tras años de violencia familiar por parte de su pareja e hijos. Cuando su cuerpo sin vida fue encontrado en 2025 en su propia casa, la indignación detonó: las autoridades no realizaron una búsqueda exhaustiva en su hogar y minimizaron las agresiones previas.
Lo ocurrido a Verónica, Evangelina, Lorena y Saraí evidencia cómo la desaparición representa tan sólo un eslabón en una cadena de violencia. Todas ellas experimentaron violencias que no fueron prevenidas o atendidas adecuadamente, lo cual derivó en su desaparición y posterior feminicidio.
La ausencia de datos que impide la prevención
María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (OCNF), reveló que solicitaron al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública agregar dos variables al delito de feminicidio: la desaparición previa y las órdenes de protección. Sin embargo, estas no fueron incluidas porque, según las autoridades, "ya eran muchas variables".
"Esas variables son muy importantes de saber, sobre todo por el contexto grave de desaparición, porque para nosotras en la desaparición de mujeres, niñas y adolescentes, lo que nos encontramos es muerte, las hemos encontrado asesinadas", afirmó Estrada.
Para Ana Laura Gamboa, del Observatorio de Violencia Social y de Género de la Universidad Iberoamericana de Puebla, conocer los patrones de cómo se están cometiendo los feminicidios ayudaría a realizar acciones de prevención tanto hacia las mujeres como hacia los hombres en este mandato de masculinidad.
Casos documentados que contradicen las cifras oficiales
El RNPDNO reconoce que de 2019 a lo que va de 2026 existen 68,885 personas desaparecidas y no localizadas en el país, de las cuales 22% son mujeres. Sin embargo, cuando se exploran las variables de desaparición de mujeres vinculadas con feminicidio y homicidio, el registro nacional indica que no existen casos respecto al primer delito y solo uno del segundo: una mujer de Tabasco.
Esta información resulta imposible de creer ante la evidencia documentada. Para este trabajo colaborativo se identificaron seis casos específicos:
- Evangelina Alcalá Valero, desaparecida por su expareja Josafat en Coahuila. En 2018 localizaron su cuerpo semienterrado en el Ejido Puebla, al sur de Saltillo.
- Verónica Sánchez Flores, desaparecida en abril de 2022 en Querétaro. Su cuerpo fue encontrado tres años después en su propia casa.
- Lorena Jacqueline Morales, víctima de hostigamiento sexual por parte de su jefe en León, Guanajuato. Desaparecida en mayo de 2025, fue encontrada sin vida días después.
- Saraí Ávila, reportada desaparecida en agosto de 2017 entre Puebla y Tehuacán. Su hermana sospecha de feminicidio debido a la violencia que sufría por parte de su esposo.
- Nicora Madelen García, desaparecida en Atlixco a finales de 2019. Su pareja fue sentenciado a 42 años por desaparición cometida por particulares, con indicios de violencia familiar.
- Ariana Corona Victoria, violentada a lo largo de su relación en Puebla. Su pareja fue sentenciado por desaparición pero se niega a reconocer su paradero.
El patrón que se repite en múltiples estados
Además de estos seis casos, la "Guía de buenas prácticas en el acompañamiento de casos de violencia feminicida" del OCNF documentó otros cinco casos similares en diferentes estados:
- Reyna Corazón, desaparecida y asesinada en enero de 2021 en Quintana Roo por su pareja, con antecedentes de violencia familiar.
- Nancy Johana Zepahua, de 19 años, originaria de Veracruz, amenazada de muerte por su pareja antes de desaparecer y ser asesinada en agosto de 2019.
- Wendy Joselyn Ricardo, adolescente de 16 años, citada por su pareja para luego desaparecerla y cometer feminicidio en el Estado de México.
- Estefani Hernández, en Tlaxcala, víctima de feminicidio el 3 de diciembre de 2021 por parte de su expareja después de ser reportada como desaparecida.
- Estephany Sarahí Santos, reportada como desaparecida el 7 de junio de 2019 cuando perdieron comunicación. Su cuerpo sin vida fue encontrado días después, asesinada por su pareja.
La urgencia de protocolos efectivos y coordinación
Ante esta situación, Luz Estrada pidió que se ejecute el Protocolo homologado de búsqueda y el Protocolo Alba, para priorizar las primeras horas de actuación después de reportar a las mujeres desaparecidas. También solicitó que se analicen las metodologías de evaluación de riesgo que se dictan a mujeres que denuncian violencia, ya que muchas veces se realizan evaluaciones erróneas y no se implementan medidas efectivas para garantizar su seguridad.
Finalmente, la coordinadora del OCNF enfatizó que deben hacerse operativas las unidades de análisis de contexto, tanto de feminicidio como de desaparición, y que las autoridades actúen de forma coordinada, porque "si no se coordinan, vemos que acaban matando a las mujeres y no desactivando un escenario de algún delito".
El Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia señala en su Diagnóstico de Mujeres Desapareciones que "la desaparición de mujeres en México oculta otras violencias y delitos para las mujeres", incluyendo el feminicidio, la trata de personas, el secuestro, el reclutamiento de niñas y la violencia sexual.



