Jueza concede amparo a presunto feminicida en caso de Maciel Sánchez, evidenciando fallas en justicia
Jueza concede amparo a presunto feminicida en caso Maciel Sánchez

Feminicidio en México: La decisión judicial que liberó a un presunto asesino y desnudó las fallas del sistema

Hay decisiones judiciales que trascienden los expedientes y se convierten en heridas abiertas para las familias que esperan justicia. El caso de Maciel Alejandrina Sánchez Ronquillo, víctima de un feminicidio agravado, vuelve a poner en evidencia una contradicción dolorosa en México: ni siquiera con mujeres al frente de las instituciones se garantiza una protección efectiva para las víctimas de violencia de género.

Un crimen brutal y una resolución controvertida

Maciel fue sometida a una violencia extrema: golpeada, torturada, con lesiones en todo el cuerpo y un gancho incrustado en la garganta, falleció semanas después a consecuencia de esas agresiones. Sin embargo, la jueza Aneshuarely Amarande Riojas Orozco concedió un amparo al acusado, argumentando que la prisión preventiva había superado el plazo de dos años sin justificación suficiente por parte del juez de control.

En términos prácticos, esta decisión obligó a retirar la prisión preventiva y sustituirla por un arraigo domiciliario con vigilancia, permitiendo que el acusado saliera de la cárcel mientras el juicio estaba en su etapa final. Lo más preocupante es que la resolución omitió elementos cruciales:

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  • No analizó el impacto en la familia de la víctima, dejando de lado el dolor y la vulnerabilidad de quienes buscan justicia.
  • Prescindió de la perspectiva de género, ignorando el contexto de violencia sistemática contra las mujeres en México.
  • No ponderó adecuadamente los riesgos de modificar la medida cautelar en un caso de feminicidio agravado.

La contradicción entre discurso y realidad

En un país donde se insiste en colocar a las víctimas al centro, decisiones como esta parecen caminar en sentido contrario. La presencia de mujeres en espacios de decisión no puede quedarse en un mero símbolo; debe traducirse en resoluciones que realmente protejan a otras mujeres. Este caso deja claro que la perspectiva de género no es automática, sino una obligación judicial que, cuando se omite, hace fallar al sistema entero.

El discurso institucional promete protección, justicia y cero impunidad, pero los hechos cuentan otra historia. Una donde las familias siguen vulnerables, las decisiones judiciales generan incertidumbre y la justicia parece diluirse justo cuando más se necesita. Cuando un presunto feminicida abandona la prisión en medio del proceso, el mensaje trasciende lo jurídico y se convierte en un golpe de realidad para la sociedad.

Contexto de seguridad en Naucalpan: Más allá de la percepción

En paralelo, en municipios como Naucalpan, la seguridad sigue marcada por hechos que impactan la percepción ciudadana. Al revisar casos recientes, se identifican tres dinámicas claras:

  1. Ataques directos entre personas vinculadas a actividades ilícitas, que son agresiones focalizadas y no hechos al azar.
  2. Conflictos en el ámbito privado, como discusiones familiares o riñas entre conocidos que ocurren dentro de domicilios, donde es materialmente imposible la presencia permanente de la autoridad.
  3. Hallazgo de personas sin vida trasladadas y abandonadas en el municipio, lo que distorsiona la lectura de la violencia local y alimenta una percepción que no siempre corresponde con el origen real de los hechos.

Entender estas diferencias no minimiza el problema de la inseguridad, pero sí permite dimensionarlo con mayor precisión y evitar generalizaciones que solo alimentan el miedo. En seguridad, tan importante como actuar es saber interpretar correctamente lo que está ocurriendo, separando la realidad de la percepción distorsionada.

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