Estadísticas de seguridad en México: ¿Reducción real o reacomodo de cifras?
Estadísticas de seguridad: ¿Reducción real o reacomodo de cifras?

La compleja realidad detrás de las cifras oficiales de seguridad en México

En México, la discusión mensual sobre seguridad pública gira en torno a las actualizaciones estadísticas presentadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). A través de conferencias de prensa, el gobierno federal anuncia reducciones históricas y celebra tendencias a la baja, seleccionando cuidadosamente los periodos comparativos para mostrar avances. Sin embargo, un análisis detallado de los datos completos revela una realidad mucho más compleja y preocupante.

La aparente disminución de homicidios y sus contradicciones

El informe "La (supuesta) incidencia delictiva durante 2025: qué dicen y qué ocultan los registros oficiales" muestra que la disminución en homicidio doloso —con 23,374 víctimas en 2025, un 22% menos que en 2024 según el SESNSP— coexiste con incrementos significativos en categorías contiguas. Mientras los asesinatos intencionales disminuyen en el discurso oficial, crecen los registros de "otros delitos contra la vida y la integridad" y, en algunas entidades federativas, los homicidios culposos superan a los dolosos.

La pregunta fundamental que surge es: ¿estamos ante una reducción genuina de la violencia letal o ante un reacomodo estadístico que modifica la presentación de los datos sin reflejar necesariamente cambios reales en la seguridad ciudadana?

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El preocupante aumento de categorías ambiguas

La categoría de "otros delitos contra la vida y la integridad" ha experimentado un aumento del 114% desde 2018. Se trata de un cajón de sastre estadístico donde se mezclan conductas heterogéneas sin suficiente desagregación pública. Cuando esta bolsa crece simultáneamente con la caída del homicidio doloso, el diagnóstico exige máxima cautela y transparencia metodológica.

Un fenómeno similar ocurre con las desapariciones: en 2025 se registraron 12,961 personas desaparecidas en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), exactamente la misma cifra que en 2024, tras ajustes a la baja realizados en cuestión de días. En entidades como Ciudad de México o Estado de México, las desapariciones superan ampliamente a los homicidios dolosos. En otras regiones, los descensos en asesinatos coinciden con aumentos significativos en personas desaparecidas.

La problemática clasificación del feminicidio

En 2025 se reportaron 721 víctimas de feminicidio, un 15% menos que el año anterior. Sin embargo, solo el 26% de las mujeres asesinadas fueron tipificadas como víctimas de este delito específico. Existen estados donde esta proporción es dramáticamente menor, evidenciando que la clasificación depende de criterios locales y decisiones ministeriales que pueden variar significativamente entre jurisdicciones.

La frontera entre homicidio doloso de mujer y feminicidio se convierte así en una línea políticamente sensible, donde las decisiones de clasificación pueden influir sustancialmente en las estadísticas finales presentadas al público.

La manipulación a través de comparativos selectivos

La manipulación estadística no siempre implica alterar registros directamente; a veces basta con elegir el comparativo adecuado. En enero de 2026 se presumieron reducciones de hasta 70% en algunos estados, pero al comparar periodos equivalentes —enero a diciembre contra enero a diciembre— las caídas eran mucho menores e incluso, en el caso de Sinaloa, se convertían en incrementos reales.

La promesa de un nuevo sistema de registro

En este contexto surge una novedad relevante: el anuncio de un nuevo sistema de Registro Nacional que promete mejorar la calidad, trazabilidad y apertura de la información delictiva. Expertos como Armando Vargas, de México Evalúa, han planteado que este rediseño, cuyos primeros resultados están próximos a conocerse, podría marcar el inicio de una gobernanza más democrática de la seguridad.

La propuesta se basa en tres pilares fundamentales:

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  1. Datos más sólidos y metodologías claras
  2. Mayor diálogo entre autoridades, academia y sociedad civil
  3. Transparencia en los procesos de recolección y presentación estadística

El desafío de transformar la cultura estadística

Si la política de seguridad ha estado atrapada entre la opacidad y la propaganda, un sistema de información robusto podría convertirse en la columna vertebral de un nuevo paradigma para el diseño de política pública en la materia. Sin datos confiables no hay política pública seria, sin diagnósticos transparentes no hay rendición de cuentas efectiva.

Romper con la inercia de las últimas dos décadas no será un resultado sencillo ni inmediato. El lanzamiento de un nuevo registro no garantiza, por sí mismo, un cambio en la lógica política que subordina la estadística a la narrativa oficial. La gobernanza democrática de la seguridad depende de:

  • Definición de reglas claras de clasificación
  • Acceso abierto a bases desagregadas
  • Documentación pública de cambios metodológicos
  • Mecanismos permanentes de escrutinio externo

Implica aceptar que los datos pueden incomodar y que reconocer un aumento no es sinónimo de fracaso, sino condición indispensable para corregir y mejorar. Si el nuevo Registro se convierte en un ejercicio técnico aislado, será apenas una capa adicional sobre un sistema con múltiples fisuras institucionales. Pero si se asume como una oportunidad para transparentar criterios, homologar clasificaciones y someter las cifras al debate público informado, podría marcar un punto de inflexión histórico en la gestión de la seguridad en México.