La Transformación de una Luchadora en la Primera Asesina Serial de México
Juana Barraza Samperio, infamemente conocida como 'La Mataviejitas', pasó de ser una luchadora semiprofesional a convertirse en la primera asesina serial registrada en la historia de México. Su caso, que conmocionó a la Ciudad de México entre 2002 y 2006, revela una trayectoria marcada por la violencia y el trauma desde su infancia.
Una Infancia Marcada por el Dolor y el Abuso
La vida de Juana Barraza comenzó en Epazoyucan, Hidalgo, el 27 de diciembre de 1957. Desde temprana edad, enfrentó un entorno familiar devastador. Su madre, alcohólica, la vendió por tres cervezas cuando Juana tenía apenas 12 años. Este acto de traición la sumergió en un ciclo de maltratos y abusos por parte del comprador, quedando embarazada a los 13 años. Su primer hijo fue asesinado brutalmente después de que ella se negó a dar dinero a unos jóvenes, un evento que profundizó su resentimiento hacia el mundo.
El Ascenso Criminal en la Capital
Tras mudarse a la Ciudad de México, Juana Barraza encontró una salida temporal en la lucha libre, donde adoptó el alias 'La Dama del Silencio' en el bando de los rudos. Sin embargo, una lesión puso fin a su carrera, y según las autoridades, la falta de un desfogue para su fuerza y odio la llevó a cometer crímenes atroces. Entre 2002 y 2006, aterrorizó a la capital al asesinar a más de 30 mujeres de la tercera edad, todas con edades entre 65 y 90 años, que vivían solas.
Sus métodos eran meticulosos y brutales. Se disfrazaba de trabajadora social o enfermera, ofreciendo tramitar apoyos gubernamentales para adultos mayores, lo que le permitía acceder a los hogares de sus víctimas. Una vez dentro, las estrangulaba con objetos cotidianos como medias, cordones de cortinas o ropa interior, y luego robaba pertenencias como aretes, dinero y bolsos. Los cadáveres solían descubrirse días después, evidenciando el aislamiento de las víctimas.
La Cacería Policial y la Captura
Las autoridades, inicialmente desconcertadas, crearon un grupo especial liderado por el entonces subprocurador Renato Sales Heredia, con más de 200 investigadores. Los retratos hablados sugerían a una persona alta y corpulenta, llevando a sospechar incluso de un hombre vestido de mujer. La clave llegó con el hallazgo de toallas sanitarias en dos escenas del crimen, lo que confirmó que el asesino era una mujer.
En enero de 2006, tras un operativo denominado 'parques y jardines', Juana Barraza fue detenida en la colonia Moctezuma, luego de asesinar a Ana María Reyes Alfaro, de 81 años. Un joven testigo alertó a la policía, que la capturó mientras intentaba escapar. En el momento de su arresto, estaba maquillada y peinada, reflejando una de sus obsesiones personales.
Vida Posterior y Condena
Actualmente, Juana Barraza cumple sentencias que superan los 700 años de prisión en el penal de Santa Martha Acatitla, aunque aún niega los homicidios. En la cárcel, ha colaborado en el salón de belleza, arreglando a sus compañeras, y se casó brevemente con un secuestrador antes de divorciarse. Su caso sigue siendo un ejemplo sombrío de cómo la violencia infantil puede desencadenar tragedias inimaginables, dejando una huella imborrable en la justicia mexicana.



