La trágica masacre del bufete Rangel García en Guadalajara
La tarde del 13 de marzo de 2008 quedó marcada como uno de los episodios más sangrientos en la historia reciente de Guadalajara. En las oficinas del despacho jurídico Rangel García y Asociados, ubicado en la Calle Filadelfia de la Colonia Providencia, siete personas perdieron la vida en un ataque a tiros que conmocionó a la comunidad legal y a toda la ciudad.
La escena del crimen y las víctimas
Los investigadores encontraron los cuerpos sin vida de cinco hombres y dos mujeres, además de dos mujeres heridas de gravedad. Entre las víctimas mortales se encontraban:
- Los hermanos Luis Fernando y José Antonio Rangel Romo, licenciados en derecho y titulares del despacho
- Raúl García Valencia, socio de la firma
- Martín Ernesto Torres Siordia, colaborador
- Teodoro Franco Suazo, colaborador
- Leticia Gutiérrez Tirado, colaboradora
- Brenda Janeth Mora Elizalde, colaboradora
Una de las sobrevivientes recibió un balazo en la nuca que, milagrosamente, atravesó su garganta y salió por la nariz sin dañar órganos vitales. Los asesinos la dieron por muerta, pero logró recuperarse en los días siguientes.
El móvil: un fraude no pagado
Agentes del área de Homicidios Intencionales de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJE), bajo el mando del jefe de división Carlos Alberto Rayas Rodríguez, determinaron rápidamente que el móvil del crimen estaba relacionado con un caso de fraude.
Los abogados Rangel Romo habían sido contratados por víctimas de Enrique Espinoza Gómez, alias "El Henry", quien había defraudado importantes sumas de dinero. Los litigantes se entrevistaron con él en el penal de Puente Grande, donde "El Henry" prometió devolver el dinero a cambio de que retiraran las denuncias en su contra.
Una vez en libertad, en lugar de cumplir su promesa, contrató a un grupo de sicarios para eliminar a los abogados y así evadir su compromiso financiero.
Los responsables y su captura
En agosto de 2008, la División de Homicidios Intencionales logró el arraigo de varios presuntos integrantes de la banda homicida:
- Enrique Espinoza Gómez ("El Henry"): Ex recluso y fraudeador que ordenó los asesinatos
- Guillermo Díaz Valencia: Identificado como el sicario principal contratado por "El Henry", quien disparó contra las cinco víctimas masculinas
- Daniel Ramón Alvarado Núñez ("El Bombero"): Participó en la masacre maniatando a las víctimas
- Víctor Manuel Meza González: Disparó contra las tres mujeres del despacho
"No querían dejar testigos"
Las investigaciones revelaron que la orden original era solo asesinar a los hermanos Rangel Romo, pero los sicarios decidieron eliminar a todos los presentes para no dejar testigos. Entre las víctimas adicionales se encontraba una secretaria y una vendedora de teléfonos celulares que rentaba un cubículo anexo.
El sistema de circuito cerrado del despacho proporcionó imágenes cruciales que confirmaron la participación de cada uno de los implicados.
"El Henry" había prometido pagar una fuerte suma de dinero y varios vehículos a los sicarios, pero incumplió parcialmente su acuerdo, entregando solo dos automóviles y 50 mil pesos.
Un proceso judicial dilatado
El caso enfrentó numerosos obstáculos procesales. Los defensores de al menos uno de los detenidos interpusieron una serie de amparos que argumentaban:
- Irregularidades en la integración de las averiguaciones
- Declaraciones tomadas durante el arraigo
- Vulneración de derechos en comunicados de prensa
Estos recursos retrasaron significativamente el proceso, que finalmente se resolvió 17 años y ocho meses después de los hechos. En noviembre de 2025, un juzgado penal de Puente Grande dictó sentencia de 50 años de prisión contra los responsables.
El trágico destino del investigador principal
Carlos Alberto Rayas Rodríguez, el jefe de la División de Homicidios Intencionales de la PGJE que encabezó las investigaciones, fue asesinado el 3 de abril de 2009. Miembros de la célula criminal conocida como "La Resistencia" lo ejecutaron por negarse a liberar a sujetos acusados de un homicidio en Zapopan, identificados como integrantes de ese grupo delictivo.
Este crimen ocurrió en el contexto de la disputa por la hegemonía criminal en Jalisco entre "La Resistencia" y el entonces naciente Cártel Jalisco Nueva Generación.
Nota: La Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJE) dejó de existir en marzo de 2013, cuando se transformó en la actual Fiscalía del Estado de Jalisco.



