El problema de la seguridad en Jalisco: más allá de las cifras oficiales
En el mundo traidor del siglo XXI, como bien podría parafrasearse a Ramón de Campoamor, la verdad no es absoluta, sino que depende de la fuente de datos con que se mida. Este principio se aplica de manera cruda al analizar el Reporte Anual de Incidencia Delictiva 2025, elaborado por el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) y Jalisco Cómo Vamos (JCV). Este documento sirve como un cristal para observar la realidad criminal en el estado, pero su visión es limitada y está llena de matices que exigen una reflexión profunda.
La verdad incompleta de las estadísticas oficiales
Según los datos publicados por las autoridades, en 2025 se registró una disminución en casi todos los delitos monitoreados por la metodología del ONC y adoptada por JCV. Por ejemplo, las carpetas de investigación por homicidio doloso cayeron un 34.7% respecto a 2024, una cifra que, en superficie, parece alentadora. Sin embargo, este optimismo se ve empañado por un aumento del 9.23% en homicidios culposos, lo que sugiere posibles reclasificaciones o manipulación de categorías.
La realidad es que estas cifras oficiales representan solo una fracción de la verdad. De acuerdo con la ENVIPE 2025 del INEGI, en México, incluyendo Jalisco, solo se denuncia el 9.6% del total de delitos cometidos. Además, de esas denuncias, apenas el 6.8% llega a conformar una carpeta de investigación, mientras que el 2.8% se pierde en el proceso. Esta cifra negra revela una brecha abismal entre lo que ocurre en las calles y lo que reflejan los registros gubernamentales.
La percepción ciudadana y otros cristales de la realidad
Para entender la complejidad de la inseguridad en Jalisco, no basta con mirar a través del cristal de los datos oficiales. Existen otros lentes que ofrecen perspectivas igualmente válidas:
- La percepción de inseguridad entre la población, que a menudo contradice las estadísticas positivas.
- El conocimiento de especialistas, quienes valoran los datos sistematizados pero los contextualizan con análisis crítico.
- Las experiencias personales de víctimas, que enfrentan no solo el delito, sino también la desconfianza hacia las autoridades.
Un caso emblemático es el de la violencia familiar, que según el reporte se redujo en un 16.3% en 2025. A pesar de esta baja, se abrieron 33.7 carpetas diarias en promedio, lo que indica que el problema sigue siendo grave. Esta reducción no necesariamente refleja una mejora, sino quizá un empeoramiento previo o una subestimación de la realidad.
La violación y la doble victimización de las mujeres
Otro delito que ilustra las limitaciones de las cifras oficiales es la violación. En Jalisco, durante 2025, se denunciaron 1.45 violaciones al día. Aunque esta cifra es menor que en años anteriores, la cifra negra para este crimen es particularmente alta debido a la doble o triple victimización que sufren las mujeres al denunciar. Si bien ha habido avances en que más mujeres se atrevan a reportar, más de una violación diaria denunciada sigue siendo un número alarmante que cuestiona si las mujeres viven realmente más seguras en el estado.
Reflexiones finales: hacia un diálogo crítico
El Reporte Anual de Incidencia Delictiva en Jalisco, 2025 es un documento valioso por su constancia desde 2020 y su rigor metodológico. Sin embargo, no debe ser tomado como una verdad absoluta. Su verdadero valor radica en que sirve como base para la reflexión, el diálogo y la exigencia ciudadana. Los números y las estadísticas son solo el piso sobre el cual debe construirse una resolución democrática y de largo aliento para la crisis de inseguridad pública.
La salida a esta crisis no vendrá de gráficas multicolores o reducciones porcentuales aisladas, sino de un diálogo crítico y una participación social activa. Es necesario considerar tanto los casos mediáticos de nota roja como las violencias cotidianas que quedan ocultas en la cifra negra. Solo así podremos avanzar hacia un Jalisco más seguro y justo para todos sus habitantes.



