Alfredillo Guzmán, el nuevo objetivo de la DEA tras la caída de El Mencho
Alfredillo Guzmán: el nuevo objetivo de la DEA tras El Mencho

Alfredillo Guzmán: el nuevo objetivo prioritario de la DEA en México

Tras la eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ocurrida el 22 de febrero en Jalisco, la Drug Enforcement Administration (DEA) ha reenfocado su atención en un nuevo objetivo de máxima prioridad: Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido como Alfredillo, hijo del encarcelado Joaquín "El Chapo" Guzmán.

El ascenso de Alfredillo en la lista de los más buscados

Alfredo Guzmán Salazar, nacido en 1983, ha escalado posiciones en la lista de criminales más buscados por la DEA, situándose ahora como el segundo mexicano más buscado después de la reciente eliminación de El Mencho. La agencia estadounidense ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a su captura, una cifra que refleja la importancia que ha adquirido en la estructura criminal mexicana.

Según los registros oficiales de la DEA, Alfredillo es buscado por múltiples delitos federales, incluyendo:

  • Conspiración para poseer con intención de distribuir sustancias controladas
  • Intento y conspiración para importar/exportar sustancias controladas con fines de distribución
  • Participación en operaciones de narcotráfico a gran escala

El perfil criminal de Alfredillo Guzmán

Alfredillo es considerado una figura central en Los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de El Chapo. Su ascenso en la jerarquía criminal coincide con la fragmentación del poder dentro de las organizaciones narcotraficantes mexicanas y la intensificación de las operaciones de seguridad conjuntas entre México y Estados Unidos.

En la lista general de la DEA, Alfredillo ocupa el tercer lugar, precedido únicamente por Yulian Carías, alias Porky o Gordo, líder de La Mara Salvatrucha (MS-13), organización que ha sido designada formalmente como "organización terrorista extranjera" por el gobierno estadounidense.

El debate sobre la designación de cárteles como organizaciones terroristas

Implicaciones legales y políticas de una medida controvertida

La posible designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte del gobierno estadounidense ha generado un intenso debate entre expertos legales y analistas de seguridad. Rachel Levinson-Waldman, del Brennan Center for Justice, advierte que esta medida podría tener consecuencias amplias y potencialmente desproporcionadas.

Según la especialista, clasificar grupos como el CJNG, el Cártel de Sinaloa o la Mara Salvatrucha como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) o Designadas Globalmente como Terroristas (SDGT) resulta problemático desde una perspectiva jurídica. Aunque estas organizaciones cometen delitos graves y violentos, sus actividades no necesariamente encajan en la definición legal internacional de terrorismo.

La perspectiva del derecho internacional

Un análisis de la Biblioteca de la Corte Interamericana de Derechos Humanos revela que no existe consenso global sobre qué constituye terrorismo ni sobre cómo debe aplicarse esta categoría legal. Aunque hay condena generalizada al terrorismo como fenómeno, persisten diferencias profundas entre los Estados sobre qué actos específicos merecen esta calificación.

La orden ejecutiva estadounidense describe a estas organizaciones como "grupos que inundan a Estados Unidos con narcóticos y controlan el tráfico ilegal en la frontera sur". Sin embargo, para Levinson-Waldman, esta caracterización responde más a una narrativa política que a una definición legal estricta y técnicamente fundamentada.

Consecuencias humanitarias y sociales

La directora del Brennan Center for Justice expresa preocupación por las posibles consecuencias humanitarias de estas designaciones: "El alcance de estas medidas inevitablemente atrapará e infligirá daños devastadores a un gran número de personas, tanto migrantes como ciudadanas o residentes estadounidenses, quienes tienen poca o nula conexión con el narcotráfico o el tráfico de personas, y mucho menos con el terrorismo".

Esta advertencia subraya el dilema central de la lucha contra el narcotráfico: cómo combatir eficazmente a las organizaciones criminales sin afectar desproporcionadamente a poblaciones vulnerables y sin ampliar excesivamente las definiciones legales existentes.

El futuro de la lucha contra el narcotráfico

La designación de Alfredillo Guzmán como nuevo objetivo prioritario de la DEA y el debate sobre la clasificación de cárteles como organizaciones terroristas reflejan la evolución constante de las estrategias de seguridad en la región. Estas decisiones tendrán implicaciones significativas para:

  1. Las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos
  2. La cooperación en materia de seguridad y justicia
  3. Los marcos legales aplicables al combate del crimen organizado transnacional
  4. La protección de los derechos humanos en contextos de seguridad complejos

Mientras la DEA intensifica su búsqueda de Alfredillo Guzmán, el debate sobre las herramientas legales más apropiadas para combatir el narcotráfico continúa, planteando preguntas fundamentales sobre el equilibrio entre seguridad, justicia y protección de derechos en una de las regiones más complejas del continente americano.