CURP desvela la verdadera identidad de 'El Mencho': Rubén Oseguera Cervantes
Durante décadas, la figura delictiva conocida como El Mencho fue identificada públicamente como Nemesio Oseguera Cervantes, un nombre que se mantuvo vigente hasta su fallecimiento el 22 de febrero de 2026. Sin embargo, documentos oficiales han revelado que esta identidad era incorrecta, desencadenando un sorprendente giro en la historia del narcotráfico mexicano.
La revelación de los registros oficiales
De acuerdo con información del Registro Nacional de Población (RENAPO), accesible a cualquier ciudadano, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue inscrito legalmente bajo el nombre de Rubén Oseguera Cervantes. Este dato fue confirmado durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, donde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) presentó detalles del operativo que condujo a su aprehensión y posterior muerte.
Los documentos indican que Oseguera Cervantes nació el 17 de julio de 1967 en Aguililla, Michoacán, bajo el número de acta 00575, lo que significa que al momento de su deceso contaba con 58 años de edad. Esto contradice la creencia generalizada de que había nacido en 1966, añadiendo otra capa de misterio a su biografía.
La confusión pública y el origen del alias
Para la opinión pública e incluso para agencias como el Departamento de los Estados Unidos, se manejaba que su nombre completo era Nemesio Rubén Oseguera Cervantes. No obstante, la CURP solo especifica Rubén como su primer nombre, evidenciando una discrepancia significativa en los registros oficiales frente a la percepción colectiva.
Se cree que el apelativo Nemesio fue adoptado desde su juventud en honor a un padrino, transformándose con el tiempo en un alias tan poderoso que terminó opacando su identidad legal. Este fenómeno subraya cómo las figuras delictivas a menudo construyen identidades alternas que permean en la cultura popular y los medios de comunicación.
Implicaciones y contexto del caso
La revelación de su verdadero nombre plantea preguntas sobre la exactitud de los datos utilizados en investigaciones policiales y operativos de seguridad. Como el capo más buscado por la Administración para el Control de Drogas (DEA), esta información podría influir en futuras pesquisas y en la comprensión de su red criminal.
Este caso resalta la importancia de los registros civiles en la lucha contra el crimen organizado, demostrando que incluso los detalles más básicos, como un nombre, pueden estar sujetos a manipulación o error en el ámbito público.