La DEA reorienta su estrategia tras la caída de El Mencho
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido mundialmente como El Mencho, ha provocado un cambio radical en el panorama del narcotráfico en México. Este evento no solo marcó la desaparición de uno de los capos más influyentes a nivel global, sino que también generó un reordenamiento significativo en las prioridades de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos.
Un nuevo objetivo en la mira
Con la desaparición de El Mencho, quien lideraba el Cártel Nueva Generación (CNG) y tenía una recompensa de hasta 15 millones de dólares, la DEA ha desplazado su enfoque hacia el Cártel de Sinaloa. En la cima de esta nueva lista de criminales más buscados se encuentra Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, y señalado como el líder principal de la facción conocida como Los Chapitos.
El gobierno estadounidense ofrece una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a su captura. Las autoridades lo identifican como una figura clave en la producción y envío de fentanilo hacia territorio estadounidense, una sustancia que actualmente concentra gran parte de la tensión política y de seguridad entre ambos países.
Actividades y redes criminales
De acuerdo con reportes oficiales, Iván Archivaldo coordina redes internacionales dedicadas al tráfico de diversas drogas, incluyendo:
- Drogas sintéticas como el fentanilo
- Cocaína
- Heroína
- Metanfetamina
Además, supervisa rutas estratégicas y estructuras armadas vinculadas al Cártel de Sinaloa, consolidando su poder dentro de la organización.
La familia Guzmán bajo la lupa
La DEA también mantiene bajo búsqueda a su hermano, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido como Alfredillo, quien cuenta igualmente con una recompensa millonaria. Es señalado como uno de los operadores más relevantes dentro del grupo. Ambos forman parte del liderazgo que asumió el control de la organización tras la captura y posterior condena de su padre, El Chapo.
Las autoridades los vinculan directamente con la expansión del negocio del fentanilo en años recientes, lo que ha incrementado su perfil en la escena criminal internacional.
Implicaciones estratégicas
La muerte de El Mencho no solo significó la desaparición de un capo clave, sino también un desplazamiento en la estrategia antidrogas hacia el Cártel de Sinaloa, ahora considerado el principal responsable del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Esta reorganización del mapa criminal muestra que los espacios de poder dentro del narcotráfico se ocupan con rapidez, y que la lista de los más buscados cambia conforme se producen nuevos golpes contra las organizaciones delictivas.
Este escenario subraya la dinámica y evolución constante del crimen organizado en México, donde la caída de un líder no necesariamente debilita las estructuras, sino que a menudo redirige los esfuerzos de las agencias de seguridad hacia nuevos objetivos.