Incendios deliberados azotan Guayaquil en medio de crisis de seguridad
El gobierno de Ecuador ha declarado oficialmente que la serie de grandes incendios que han afectado a Guayaquil durante la última semana fueron provocados intencionalmente. Según las autoridades, estos actos forman parte de una estrategia criminal diseñada para generar violencia y desorden en una ciudad que se ha convertido en escenario clave de disputas entre bandas narcotraficantes.
Una semana de devastación controlada
La oleada incendiaria comenzó el lunes cuando las llamas arrasaron completamente una fábrica de motocicletas. Solo dos días después, otro incendio de proporciones alarmantes consumió gran parte de un complejo comercial de 6 mil metros cuadrados, provocando incluso el colapso estructural de un edificio de diez pisos. El domingo, el patrón se repitió con un nuevo incendio en otro establecimiento comercial del centro de Guayaquil.
"Los hechos ocurridos en Guayaquil no son fortuitos", declaró categóricamente el ministro del Interior, John Reimberg, a través de la red social X. "Hay estructuras operando en la sombra para provocar violencia y desorden".
Respuesta gubernamental inmediata
El gobierno ecuatoriano ha respondido con determinación a esta crisis. Reimberg aseguró que las autoridades "no mirarán a otro lado" y que "las acciones empezarán de inmediato" para frenar esta avalancha de incendios que, afortunadamente, no ha provocado víctimas mortales hasta el momento.
La cartera de Gobierno, por su parte, emitió un comunicado oficial exigiendo investigación inmediata sobre estos eventos. El texto solicita específicamente a la fiscalía general una "investigación exhaustiva para determinar el origen de estos hechos y establecer responsabilidades penales, administrativas y civiles" ante lo que califican como "graves y reiterados incendios" en la ciudad portuaria.
Contexto de violencia extrema
Estos incendios intencionales ocurren en un contexto de violencia sin precedentes en Ecuador. La lucha por el poder entre grupos narcotraficantes con conexiones internacionales ha convertido al país en el más violento de América Latina, con una tasa de 54 asesinatos por cada 100 mil habitantes durante 2025, equivalente a aproximadamente un homicidio cada hora.
La posición geográfica de Ecuador como corredor estratégico para el narcotráfico explica en parte esta crisis. Ubicado entre Colombia y Perú -los mayores productores mundiales de cocaína- y con puertos clave sobre el Pacífico oriental, se estima que aproximadamente 70% de la droga sale por territorio ecuatoriano, principalmente con destino a Estados Unidos y Europa.
Las cifras oficiales revelan la magnitud del problema: durante 2025, Ecuador decomisó aproximadamente 227 toneladas de drogas, evidenciando el volumen del tráfico que atraviesa el país. Guayaquil, con sus instalaciones portuarias estratégicas, se ha convertido en punto neurálgico de esta actividad criminal que ahora parece estar utilizando los incendios como nueva táctica de intimidación y desestabilización.



