Narcobloqueos generan miedo y paralizan a la sociedad mexicana, advierte experta
Narcobloqueos paralizan sociedad mexicana con miedo

El impacto psicológico de los narcobloqueos: vivir secuestrados en casa

Los narcobloqueos registrados el pasado domingo han dejado múltiples consecuencias en México, más allá de la interrupción del tránsito. Una de las más profundas es el temor colectivo que afecta a una población saturada por demostraciones de poderío criminal y por la evidente incapacidad del Estado para contener esta violencia.

Una experta colombiana analiza la paralización social

Para profundizar en los efectos sociales de estos eventos, se conversó en el podcast "Sal Con Amigos" con Ángela Buitrago, exministra de Justicia de Colombia e integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) para el caso Ayotzinapa. La abogada compartió un análisis crudo sobre la realidad que vive México.

"No es fácil tratar de sacar a una sociedad envuelta en una violencia constante de lo que lleva acumulado frente a verificaciones de control, violencia y poder ilegítimo", afirmó Buitrago al ser cuestionada sobre cómo procesar el miedo generado.

De la alteración de costumbres al secuestro domiciliario

La experta detalló el proceso: "Si a ese uso de la violencia ilegítima le sumamos la defraudación de la expectativa, en donde las autoridades no logran controlar la incertidumbre, los sujetos cambian incluso de costumbres, de forma de relacionarse con otros, de realizar sus propias actividades".

Este fenómeno, según Buitrago, genera un temor que paraliza: "Las sociedades comienzan a trabajar desde la base de seguir hacia adelante, pero realmente, nosotros lo hemos vivido durante los periodos de violencia más cruentos, de los años noventa, con las bombas de Pablo Escobar, en donde incluso la vida social se termina, por el susto a que todas estas situaciones fuera de la casa puedan generar riesgos".

La conclusión es contundente: "En Colombia estuvimos, y creo que esto se dio ahora en México, en una situación que nosotros llamamos secuestrados en nuestras propias casas".

La sensación permanente de inseguridad y debilidad

Al preguntarle cómo curarse de la sensación de que cada encuentro en la calle puede ser riesgoso, como se sintió en Guadalajara tras los bloqueos, Buitrago fue directa: "En nuestros países se está generando una sensación de inseguridad permanente, de incertidumbre y sobre todo de debilidad. No tienes cómo oponerte si incluso muchas de las autoridades no tienen la capacidad de hacerlo".

La abogada colombiana ilustró esta realidad con un ejemplo cotidiano: "Me acuerdo mucho de una frase que decía un alcalde de Bogotá: para que no le roben el celular no saque el celular a la calle". Y aunque reconoce que "no tiene sentido", subraya el problema de fondo: "Lo que hemos hecho es tratar de aceptar la violencia y la incapacidad de los Estados, lo cual termina siendo mucho más frustrante para el ciudadano, que trabaja sobre la base de que el Estado lo va a proteger, pero eso no sucede en nuestros países".

La imposibilidad de resiliencia ante una violencia constante

Buitrago abordó también el concepto de resiliencia en este contexto: "La resiliencia es una de las facultades que tiene el sujeto para dejar en el pasado cosas que le afectaron; pero cómo dejas en el pasado cosas que tienes todos los días, si tú no cortas el factor de violencia, sino que al contrario se incrementa, pues nunca vas a superar como sujeto el tema de la inseguridad, de la incertidumbre, y tampoco vas a poder generar gestión del miedo. El miedo se apodera de nuestras sociedades".

La exigencia al Estado como única salida

Para la exministra, la única posibilidad de empezar a quitar esa sensación es mostrar que el Estado es capaz de contener a esos grupos. Además de recurrir a profesionales para lidiar con los costos psicológicos del temor, Buitrago llama a la rebelión y a la exigencia: "La verdad es que se aprendió a tratar de vivir con esos niveles de violencia, y creo que ahí es donde está el problema, la sociedad no se debe acostumbrar a esos niveles de violencia, debe optar por disminuir y por hacer realmente una gestión de esos grupos criminales".

El mensaje final es claro: la normalización de la violencia y la resignación ante la incapacidad estatal solo profundizan el ciclo de miedo y paralización que hoy tiene a miles de mexicanos sintiéndose secuestrados dentro de sus propios hogares.