Pescadores de Puerto Vallarta Retoman Actividades Tras Semana de Violencia por Abatimiento de 'El Mencho'
Una semana después de los violentos acontecimientos registrados el 22 de febrero de 2026 en Puerto Vallarta, tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Nueva Generación, los pescadores del puerto comienzan a retomar sus actividades en medio de una palpable incertidumbre y temor.
Regreso al Mar con Precaución
Desde las primeras horas del amanecer, en la playa del Holi —ubicada a pocos metros de la zona turística—, Gabriel, un pescador nativo del puerto, vuelve a lanzar su red al mar acompañado de su amigo y compañero de travesía, Bernardo. Como cada día, ambos salen antes del amanecer con la esperanza de llevar alimento a sus hogares, aunque esta vez lo hacen con un sentimiento de alerta constante.
"Este fue un buen domingo, un domingo tranquilo con buena pesca, pero esto ya comenzó y no se va a quedar igual. Esto acaba de comenzar, el gobierno lo empezó y quién sabe cómo vaya a acabar", expresó Gabriel mientras recogía la red cargada con el producto del día, reflejando la mezcla de alivio y preocupación que embarga a la comunidad pesquera.
Recuerdos de una Jornada Violenta
El pescador recuerda aquel domingo como una jornada marcada por humo negro, sirenas e incertidumbre. "Se veía el humo a lo lejos, se escuchaban las patrullas… no sabíamos qué estaba pasando ni qué podía pasar", relata con voz temblorosa, evocando el caos que se apoderó del puerto.
Durante tres días, él y otros trabajadores del mar no salieron a faenar por temor a quedar en medio de la violencia. La pesca —subraya con énfasis— es el sustento diario, y parar significó no llevar ingresos ni alimento fresco a casa, un lujo que estas familias humildes no pueden permitirse.
Incertidumbre y Normalidad Aparente
A siete días de los acontecimientos, el mar vuelve a mostrar actividad. Las lanchas regresan poco a poco y las redes vuelven a extenderse sobre la arena. Sin embargo, entre los pescadores persiste una preocupación profunda. Coinciden en que la escala de violencia vivida no se había registrado en años en esta entidad, lo que ha dejado una huella imborrable en la comunidad.
Aunque el puerto intenta retomar la normalidad, el recuerdo de las detonaciones, los bloqueos y el ambiente tenso permanece fresco entre quienes dependen del trabajo diario. Hoy, la pesca volvió a ser buena y el mar, dicen, parece tranquilo. Pero en tierra, la sensación de alerta continúa latente entre los trabajadores que, pese al temor, no pueden darse el lujo de detenerse, enfrentando así un dilema entre seguridad y supervivencia.
La situación en Puerto Vallarta sigue siendo frágil, con los pescadores navegando entre la esperanza de mejores días y el miedo a un resurgimiento de la violencia que tanto ha impactado su vida y sustento.
