Cambio en estrategia contra crimen: Prudencia sí, pero falta transparencia
Prudencia vs transparencia en combate al crimen organizado

Un giro en la comunicación gubernamental sobre el combate al crimen

Se observa una transformación notable en la estrategia de comunicación del Gobierno de México respecto al enfrentamiento directo contra el crimen organizado. A diferencia de administraciones anteriores, donde la captura o muerte de un líder criminal se acompañaba de un despliegue mediático mostrando armas, dinero, drogas incautadas y, frecuentemente, imágenes explícitas del capo abatido, el enfoque actual parece más contenido.

Del exhibicionismo a la discreción: Un contraste histórico

El punto máximo de la política anterior se ejemplifica con el caso de "El Barbas", fallecido en diciembre de 2009 durante un operativo de la Marina. Las fotografías difundidas entonces lo mostraban tendido en el suelo, con las manos en cruz, los pantalones bajados y el rostro ensangrentado. En una segunda toma, los marinos cubrieron el cuerpo con billetes de quinientos pesos, buscando transmitir el poderío del Estado.

Sin embargo, ese mensaje fue interpretado por el crimen organizado como una declaración de guerra abierta. En marcado contraste, tras la muerte de Nemesio Oseguera, "El Mencho", no se ha difundido ninguna imagen de su cadáver. Solo circularon fotos de su altar y documentos de nómina. Más sorprendente aún fue ver a elementos de la Guardia Nacional custodiando con respeto su funeral e inhumación, evidentemente para evitar incidentes durante las exequias.

La plausible prudencia y las sombras de la opacidad

Esta actitud prudente, que busca evitar escaladas de violencia, es reconocible. No obstante, adolece de una falta significativa de transparencia. A más de diez días de la captura y muerte del líder de las Cuatro Letras, persisten interrogantes cruciales sin respuesta:

  • ¿Quiénes son los otros detenidos que fallecieron en el helicóptero durante la operación?
  • ¿Son auténticas las famosas nóminas encontradas por periodistas o entregadas por el Ejército?
  • ¿Qué acciones emprenderán el Gobierno federal y los estatales con esa información?

Las fotografías que han circulado oficialmente muestran escenas de vida cotidiana, sin rastros de enfrentamientos o destrozos balísticos, lo que alimenta más dudas que certezas.

Un cambio de política con interrogantes procesales y estadísticos

Es evidente que existe una modificación en la política de persecución a delincuentes de alto impacto. Las cifras indican un mayor número de detenciones comparado con el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, no se informa adecuadamente sobre el avance de las causas judiciales, si los detenidos están siendo juzgados o si simplemente permanecen en prisión debido a la ampliación del catálogo de delitos con prisión oficiosa.

El objetivo parece claro: desarticular las cabezas del crimen para atender las exigencias de Estados Unidos, pero distanciándose de la narrativa de "guerra" característica del sexenio de Felipe Calderón.

Preocupan, además, las crecientes evidencias de manipulación estadística. Investigaciones periodísticas recientes, como las publicadas por "Animal Político" y el periódico "Noreste", han documentado una burda alteración en la clasificación de muertes en los servicios médicos forenses de Sinaloa, sugiriendo una práctica más extendida.

La narrativa que oculta más de lo que revela

La nueva estrategia comunicacional, aunque prudente en su forma, genera un velo de opacidad sobre aspectos fundamentales de la seguridad y la justicia. La discreción, que en principio es valiosa para no inflamar la violencia, no debe convertirse en un obstáculo para el derecho a la información y la rendición de cuentas. La sociedad mexicana merece conocer no solo los resultados, sino también los procesos, los costos y el manejo veraz de los datos en esta compleja lucha.