El ominoso retorno del 'buen muerto': Operativo en Sinaloa revive debate sobre letalidad
Retorno del 'buen muerto': Operativo en Sinaloa revive debate

El ominoso retorno del 'buen muerto': Operativo en Sinaloa revive debate sobre letalidad

Esta película ya la vimos, y con un guion preocupantemente familiar: casi siempre mueren los pobres, y la situación se agrava porque no tiene final definitivo; hay secuelas constantes, pero nunca una terminación clara. Podría titularse "El ominoso retorno del 'buen muerto'", y el operativo de la Marina el jueves pasado en Sinaloa representa solo una de sus escenas más recientes y polémicas.

El operativo que reabrió heridas

El 19 de marzo, la Armada de México realizó un operativo en sindicaturas de Culiacán donde fallecieron once supuestos integrantes del crimen organizado. El caso generó controversia no solo por el número de víctimas, sino por la retención y posterior liberación de una hija de Ismael "El Mayo" Zambada, hecho que relativizó la importancia de las once muertes.

La expresión "buen muerto" es utilizada en contextos como Colombia para referirse a presuntos delincuentes fallecidos en eventos de violencia entre bandas, o durante enfrentamientos entre autoridades y presuntos criminales. Esta deshumanización no solo contradice los principios del Estado de derecho, sino que podría desencadenar más violencia, exactamente lo contrario de lo que busca el Gobierno de Claudia Sheinbaum con su estrategia anticrimen.

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Siete asuntos problemáticos que exigen reflexión

  1. Letalidad desproporcionada: Los once muertos de un solo lado, sin bajas gubernamentales reportadas (aunque hubo elementos heridos), traen de regreso los tiempos de alta letalidad o exceso en el uso de la fuerza por parte de los uniformados. La investigadora Catalina Pérez Correa probablemente ya está analizando patrones similares a los documentados durante los sexenios de Calderón y Peña Nieto.
  2. Falta de investigación autónoma: México carece de una Fiscalía General de la República verdaderamente autónoma, por lo que es probable que las muertes de los once no sean investigadas adecuadamente. Para este gobierno, simplemente se detuvo o anuló a "generadores de violencia", como denominan a los presuntos criminales. El problema es que en el pasado ya descubrimos con horror (Tlatlaya, 2014) que en contextos similares, las fuerzas federales pueden abusar y cometer ejecuciones extrajudiciales.
  3. Acceso a justicia y derechos humanos: Si familiares de los once fallecidos en Culiacán solicitan investigar las circunstancias de las muertes, ¿serían atendidos por la Comisión Nacional de Derechos Humanos? Y si se abriera un proceso judicial, ¿los jueces serían imparciales al procesar a militares?
  4. Contexto de pobreza: Según información publicada por El País, diez de los fallecidos provenían de poblados con alta marginación social. Muere nuevamente gente que surgió de contextos de pobreza extrema, pero ahora bajo un gobierno que prometió poner "primero a los pobres".
  5. Patrón de alta letalidad: La matanza de los once no es un caso aislado en este gobierno. En Culiacán mismo, el 21 de octubre de 2024 murieron 19 presuntos delincuentes; luego hubo seis muertos en Tarímbaro, Michoacán (abril 2025); doce en Huitzontla, Michoacán (mayo 2025), trece en Villanueva, Zacatecas (junio 2025), cinco en Culiacán (octubre 2025) y trece en Guasave (noviembre 2025). En todos estos casos, no se reportaron muertos del lado gubernamental.
  6. El fenómeno del "buen preso": A esto se suma la estrategia del gobierno de presumir 46 mil 400 detenidos "por delitos de alto impacto", equivalentes a noventa detenciones diarias. La capacidad del sistema judicial para procesar estos casos de manera adecuada es cuestionable.
  7. Desaparecidos entre "buenos muertos" y "buenos presos": ¿Quién descarta que entre los "buenos muertos" y "buenos presos" no haya personas reportadas como desaparecidas? Podríamos tener víctimas de reclutamiento forzado que terminan muertas o detenidas por el gobierno.

Ingredientes para una escalada de violencia

Se están cocinando los ingredientes para que los cárteles reciban nuevamente de parte de la autoridad un mensaje de guerra total en su contra. Si en cada enfrentamiento la posibilidad de no sobrevivir es de aproximadamente diez a uno, si el encarcelamiento resulta más de redadas que de detenciones fundamentadas en investigaciones previas, si a la sociedad no le importa la muerte de un presunto delincuente porque es considerado un "buen muerto", si ni fiscalías, ni CNDH, ni jueces buscan ser imparciales, y si además algunos procesados son extraditados a Estados Unidos, entonces los delincuentes tendrán claro que deben armarse y resistir.

Esta película ya la vimos, y su falta de conclusión nos lleva a repetir escenas peligrosas. La ausencia de instituciones y una sociedad que demande una procuración de justicia apegada al derecho e incluso a convenios internacionales podría empujar a México hacia un ciclo de violencia renovado.