La escasez global de componentes tecnológicos, impulsada por la creciente demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial (IA), está afectando la fabricación de chips y memorias RAM, lo que se traduce en un aumento de precios y una disminución en la producción de smartphones y computadoras. Según International Data Corporation (IDC), los envíos globales de teléfonos inteligentes podrían caer un 12,9% este año, lo que equivale a unos 160 millones de unidades menos en el mercado.
¿Qué es el ‘RAMpocalipsis’ y cómo impacta a los consumidores?
El término ‘RAMpocalipsis’ describe la crisis en la producción de memoria RAM debido a que los fabricantes de chips han desviado su capacidad hacia la construcción de megacentros de datos para IA. Esto ha provocado un aumento del 14% al 20% en el costo promedio de los teléfonos celulares para 2026, según IDC. Además, se prevé que los dispositivos de gama baja, aquellos por debajo de 100 dólares, desaparezcan del mercado, haciendo que la tecnología sea menos accesible para muchos consumidores.
Impacto en la industria y medidas de las empresas
La crisis ya ha causado retrasos en la fabricación y entrega de computadoras y teléfonos. Algunas marcas han lanzado modelos con menos memoria RAM y almacenamiento que versiones anteriores, y los fabricantes han ajustado sus previsiones de ventas. Gigantes como Samsung y Apple han logrado proteger sus suministros mediante contratos preferenciales, pero las marcas más pequeñas y los ensambladores locales enfrentan desabastecimiento.
América Móvil, a través de su filial Telcel, ha anunciado un incremento en la compra de equipos móviles para mitigar los efectos de la escasez. Daniel Hajj, director general de la compañía, declaró: “Todos sabemos que los chips de memoria han subido mucho de precio, por lo que el precio de los teléfonos móviles está empezando a aumentar. Queremos asegurarnos de tener suficientes teléfonos para atender a nuestra base de clientes”.
Perspectivas futuras
La situación, también conocida como ‘RAMageddon’, no solo afecta a los smartphones, sino que se extiende a otros sectores como el automotriz. La demanda de IA seguirá presionando la producción de chips, lo que podría prolongar la escasez y mantener los precios altos en el corto y mediano plazo. Los consumidores deberán prepararse para un mercado con menos opciones económicas y costos más elevados.



