El cielo se tiñó de rojo tras los sismos
Las imágenes de un cielo intensamente rojo sobre Venezuela circularon masivamente en redes sociales después de los devastadores terremotos del 24 de junio. Mientras el país enfrenta una tragedia con miles de víctimas, el fenómeno visual generó asombro y todo tipo de teorías.
El saldo oficial de los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, asciende a 2 mil 295 fallecidos, más de 11 mil heridos y miles de desaparecidos. El estado de La Guaira fue una de las zonas más afectadas, con cientos de edificios colapsados. Brigadas internacionales continúan las labores de rescate, aunque las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días.
¿Por qué el cielo se puso rojo? La ciencia responde
La explicación científica detrás del cielo rojizo es un fenómeno atmosférico conocido como arrebol o candilazo, que se produce por la dispersión de Rayleigh. Durante el amanecer o el atardecer, la luz solar atraviesa una capa más gruesa de la atmósfera, dispersando los colores azules y verdes, mientras que los tonos rojos, naranjas y amarillos llegan con mayor intensidad a nuestros ojos.
“El arrebol no es provocado por un terremoto, pero los sismos pueden generar condiciones que lo intensifiquen”, explicó un especialista consultado. Los movimientos telúricos suelen levantar grandes cantidades de polvo y partículas, que modifican la dispersión de la luz, especialmente si hay humedad o nubes altas.
Las luces de terremoto: un fenómeno distinto
Otro evento que suele confundirse con el cielo rojo son las llamadas luces de terremoto o Earthquake Lights. Estas aparecen como relámpagos de colores —azules, blancos, violetas o rojizos— antes, durante o después de un sismo. Los científicos creen que se originan por la presión extrema sobre ciertas rocas, que liberan cargas eléctricas que ionizan el aire. Aunque aún se estudia, cada vez hay más registros que respaldan su existencia.
Sin embargo, los expertos aclaran que no todo cielo rojo es señal de un terremoto. “No existe evidencia científica que relacione directamente el color del cielo con la actividad sísmica”, afirmó un geofísico. Factores como incendios forestales, contaminación o cenizas volcánicas también pueden intensificar los tonos rojizos.



