Moderna ha dado inicio en Canadá al primer ensayo en humanos de su vacuna experimental de ARN mensajero mRNA-1469, dirigida contra el ebolavirus Bundibugyo, una cepa para la cual no existe actualmente ninguna vacuna aprobada. El estudio, autorizado por Health Canada, se llevará a cabo en tres centros del país y tiene como objetivo reclutar a aproximadamente 80 adultos sanos.
Primera fase: seguridad y respuesta inmune
Al tratarse de un ensayo de Fase 1, el propósito principal no es demostrar protección contra la enfermedad, sino evaluar la seguridad, tolerabilidad y la respuesta inmunitaria generada por la vacuna. Esta candidata utiliza la misma plataforma de ARN mensajero que Moderna empleó con éxito en su vacuna contra COVID-19, con la diferencia de que ahora busca preparar al sistema inmunológico para reconocer específicamente al ebolavirus Bundibugyo.
La relevancia de este desarrollo radica en que, a diferencia de la cepa Zaire, para la cual ya existe una vacuna autorizada, la variante Bundibugyo no cuenta con inmunización aprobada. Esta cepa es la responsable del actual brote de ébola que se concentra en la República Democrática del Congo y Uganda, según reportes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.
Un brote que acelera la carrera científica
Hasta el 1 de agosto, el brote había acumulado 3 mil 748 casos confirmados y mil 657 muertes confirmadas, de acuerdo con datos citados por Reuters a partir de los CDC. Estas cifras lo posicionan como el segundo mayor brote de ébola registrado, solo superado por la epidemia de África Occidental de 2014 a 2016. La velocidad de propagación ha encendido las alarmas internacionales.
Richard Hatchett, director ejecutivo de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), señaló que los casos están creciendo más rápido que durante la epidemia de África Occidental, considerada la más grande hasta ahora. Tanto la Organización Mundial de la Salud como los CDC de África han declarado el brote como una emergencia de salud pública, lo que ha motivado a equipos internacionales a acelerar estudios de vacunas, tratamientos y medidas de contención.
Alianza con CEPI y compromiso de acceso
El proyecto forma parte de una alianza ampliada entre Moderna y CEPI, que comprometió hasta 50 millones de dólares para apoyar pruebas preclínicas, el ensayo de Fase 1 y la fabricación de dosis clínicas adicionales. Stéphane Bancel, director ejecutivo de Moderna, describió las primeras vacunaciones como un hito importante en el desarrollo de una vacuna candidata contra un virus para el cual no existe una vacuna aprobada.
De acuerdo con el acuerdo con CEPI, si la vacuna logra obtener licencia en el futuro, Moderna se comprometió a poner al menos 500 mil dosis a disposición de países de ingresos bajos y medios a precios de acceso. Este punto es crucial porque los brotes de ébola suelen afectar regiones con sistemas de salud frágiles, dificultades de acceso, inseguridad y limitaciones logísticas para desplegar rápidamente vacunas, pruebas y atención médica.
Contexto internacional y otros esfuerzos
Canadá se suma así a Reino Unido, donde la Universidad de Oxford ya había iniciado en julio un ensayo de Fase 1 con otra vacuna candidata contra Bundibugyo, basada en la plataforma ChAdOx1. La urgencia del ensayo de Moderna se explica por la velocidad con la que avanza el brote, que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta global ante una amenaza emergente.
El estudio de Moderna no busca vacunar masivamente a la población en esta etapa. En una Fase 1 se prueba una vacuna en un grupo pequeño de personas sanas para conocer si es segura, qué efectos secundarios puede provocar y si genera una respuesta inmunitaria medible. Si los resultados iniciales son favorables, la vacuna podría avanzar a estudios más amplios, donde se analizaría su eficacia en poblaciones con mayor riesgo de exposición.
La comunidad científica observa con atención este ensayo, que representa un paso significativo en la lucha contra una enfermedad que ha demostrado su capacidad para causar estragos en regiones vulnerables. La combinación de tecnología de ARN mensajero y el compromiso de acceso equitativo podría marcar una diferencia sustancial en futuras respuestas a brotes de ébola.



