El consumidor mexicano cerró el tercer trimestre de 2026 con el nivel de confianza digital más alto del año, de acuerdo con el informe Consumer Pulse julio-septiembre 2026 elaborado por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El Índice de Confianza del Consumidor Digital (ICCD) se ubicó en 66%, un salto significativo frente al 48% registrado en el periodo anterior. Este repunte refleja un comprador más seguro al adquirir productos en línea, con una mayor disposición a comprar con frecuencia semanal (46% de los consumidores planea hacerlo al menos una vez por semana) y un interés creciente en categorías vinculadas al bienestar y la productividad del hogar, especialmente tecnología y electrónica.
El regreso a clases como motor de compras
La temporada de regreso a clases es uno de los principales impulsores detrás de este incremento. Según la AMVO, 57% de los consumidores manifestó intención de compra ligada a esta fecha, con un perfil predominantemente femenino (54%), millennial (44%) y de poder adquisitivo medio-alto (55%). Además de útiles y uniformes, los consumidores buscan computadoras, laptops, tablets e impresoras. A esta cifra se suman las ofertas de supermercado (75% de intención de compra) y las vacaciones de verano (54%), lo que configura un trimestre de alta actividad comercial.
El alza de precios en tecnología: un freno inesperado
Sin embargo, el impulso de compra tecnológica se enfrenta a un contexto de costos crecientes. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para la primera quincena de julio de 2026, el precio de las computadoras se disparó a su nivel más alto en cinco años. El rubro genérico “computadoras” registró un aumento de 4.52% quincenal, la variación más alta para este producto en ese periodo, superando incluso el pico de 3.42% de julio de 2022, cuando la industria enfrentaba la crisis global de semiconductores pospandemia. En términos anuales, el incremento es de 8.56%, un cambio abrupto si se considera que entre 2022 y 2024 este producto acumuló caídas de precio superiores a 20% anual.
Para dimensionar la especificidad de este fenómeno, basta comparar con otros productos del hogar que no dependen de semiconductores avanzados. En la misma quincena, los refrigeradores subieron apenas 0.36%, las lavadoras 0.25% y los hornos de microondas incluso bajaron 0.23%, según Inegi.
Semiconductores: la raíz del encarecimiento
La causa del alza en los precios de los dispositivos electrónicos se encuentra en el mercado de semiconductores. La memoria y el almacenamiento se han encarecido de forma acelerada en los últimos meses, y estos componentes representan una porción cada vez mayor del costo total de fabricación de laptops, celulares, tablets y otros dispositivos. Detrás de este encarecimiento está la competencia por la capacidad de producción de chips de memoria entre la industria de consumo y los centros de datos de inteligencia artificial, un negocio más rentable para los fabricantes que abastecer a los dispositivos de consumo masivo. Como resultado, la oferta de memoria para dispositivos de consumo se ha reducido, y los costos de estos componentes han aumentado entre 20% y 30% respecto al año pasado, según cifras de la consultora IDC.
El caso Apple: una señal para toda la industria
Un ejemplo ilustrativo de esta tendencia es Apple. En junio de 2026, la compañía anunció aumentos de precios en varios de sus productos más populares, citando directamente el incremento en el costo de los chips de memoria y almacenamiento provocado por la demanda de inteligencia artificial. La MacBook Neo, su modelo de entrada, pasó de 599 a 699 dólares; el iPad más económico subió de 349 a 449 dólares, y el iPad Mini alcanzó los 599 dólares. La lectura del mercado fue clara: si una empresa con el poder de negociación y la solidez financiera de Apple no pudo absorber el costo, ningún fabricante de dispositivos que requieran chips de memoria está exento de trasladarlo al consumidor final.
Un consumidor más confiado, pero con mayor gasto
Para el comprador mexicano que este trimestre se siente más confiado que nunca en comprar en línea y que ve en la tecnología una de sus categorías prioritarias de gasto para el regreso a clases, el mensaje es doble: hay más ofertas, más canales y más disposición a comprar, pero también hay que estar preparado para pagar más por el mismo producto que el año pasado. La propia AMVO reconoce esta tensión al recomendar a los comercios mantener consistencia operativa, generar propuestas de valor accesibles y optimizar la información de sus catálogos, incluso considerando que la inteligencia artificial —la misma tecnología que está encareciendo las laptops— es también la que cada vez más consumidores usan como asistente para comparar precios y encontrar la mejor oferta.



