Mexicana crea IA para descifrar archivos históricos de México
Mexicana crea IA que descifra archivos históricos

Patricia Murrieta, codirectora del Centro de Humanidades Digitales del Departamento de Historia de la Universidad de Lancaster, ha desarrollado un modelo de inteligencia artificial capaz de reconocer y transcribir manuscritos de la Nueva España. El sistema, presentado durante el evento Fronteras de la Investigación del Tec de Monterrey, puede identificar cinco caligrafías coloniales y procesar textos en español antiguo y náhuatl clásico.

Precisión sin precedentes en transcripción histórica

La investigadora, también profesora del Tec de Monterrey, explicó que los modelos alcanzan tasas de error inferiores al 10%, lo que permite obtener transcripciones casi precisas. Esto facilita el análisis de grandes colecciones documentales, como las que resguarda el Archivo General de la Nación. "Nosotros no hablamos de la misma manera o escribimos de la misma manera en el siglo XVI que el día de hoy", señaló Murrieta durante la conferencia.

El equipo utilizó reconocimiento automático de texto manuscrito, una tecnología diseñada para identificar escritura a mano. Alimentaron los modelos con ejemplos transcritos y revisados por especialistas, permitiendo que la máquina aprendiera a distinguir trazos y patrones de cada caligrafía.

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Aplicación en el proyecto Flotas de la Nueva España

Una de las primeras aplicaciones de esta tecnología es el proyecto Las Flotas de la Nueva España, que analiza 300 años de intercambios entre América y Europa. El equipo ya trabaja con un conjunto de alrededor de 35 mil documentos relacionados con estas embarcaciones, que transportaban personas, alimentos, animales, minerales, conocimientos y mercancías.

Sin inteligencia artificial, revisar esa colección requeriría que especialistas leyeran y transcribieran página por página. El nuevo sistema clasifica primero los documentos según su tipo de escritura y los envía al modelo adecuado. Para ello, los investigadores desarrollaron un clasificador automático de caligrafía que alcanza una precisión aproximada del 84%.

Acceso a una historia aún no leída

La importancia del proyecto va más allá del ahorro de tiempo. Gran parte de los archivos históricos mexicanos todavía no ha sido transcrita, por lo que no puede consultarse mediante buscadores digitales. En sus páginas se encuentran documentos administrativos, comerciales, relatos locales, testimonios, conocimientos médicos, referencias a lenguas indígenas y registros de personas poco visibles en las versiones tradicionales de la historia.

Al hacer accesibles esas fuentes, los investigadores pueden reconstruir episodios conocidos de manera parcial y comparar miles de documentos para identificar patrones. "Se abre todo un mundo de posibilidades de conocimiento", afirmó Murrieta.

Modernización del español antiguo

El equipo también creó una herramienta para convertir las transcripciones del español antiguo a una versión comprensible para lectores actuales. A diferencia de los modelos comerciales de inteligencia artificial, que pueden modificar información o inventar fragmentos, este sistema fue construido con reglas establecidas por especialistas en historia y filología. Así, los investigadores pueden revisar los cambios y conservar el significado original.

La intención es que una persona pueda consultar la imagen del manuscrito, su transcripción y una versión modernizada del texto. El siguiente paso será reunir estas tecnologías en un laboratorio de inteligencia artificial para archivos, museos, bibliotecas y galerías de América Latina. Más que sustituir a historiadores y paleógrafos, la IA funcionará como una herramienta para atravesar un volumen de información que ninguna persona podría revisar por sí sola. La tecnología leerá las páginas, pero serán los especialistas quienes deberán interpretar qué revelan sobre el pasado.

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