El USB-C se ha convertido en el cargador más común en celulares nuevos y otros dispositivos, superando a conectores como micro-USB y Lightning. Este cambio no fue repentino: combina ventajas técnicas, adopción industrial, presión de consumidores y una decisión regulatoria de la Unión Europea que aceleró su llegada. Apple incorporó por primera vez el USB-C en un iPhone con el lanzamiento del iPhone 15 en 2023, después de más de una década utilizando Lightning.
Del micro-USB al USB-C: evolución técnica
Durante años, los teléfonos Android utilizaron principalmente micro-USB, un conector pequeño que unificó cargadores de distintos fabricantes. Sin embargo, solo podía conectarse en una dirección y sus capacidades de transferencia de datos y energía eran menores que las generaciones posteriores de USB. El USB-C llegó como una evolución del estándar USB, con conector reversible que permite conectarlo de cualquier lado, y maneja mayores cantidades de energía y velocidades de transferencia más altas, dependiendo del dispositivo, cable y cargador. Además, se encuentra en celulares, tabletas, computadoras, audífonos y otros equipos.
Apple apostó por su cargador Lightning durante muchos años, lo que mantuvo un ecosistema propietario de accesorios. Pero el USB-C se volvió atractivo para fabricantes y consumidores por su versatilidad, permitiendo usar un mismo cargador para varios aparatos.
Europa acelera el cambio con una directiva obligatoria
La Unión Europea aprobó en 2022 una directiva que establece que desde el 28 de diciembre de 2024, los teléfonos móviles, tabletas, cámaras digitales, audífonos, bocinas portátiles, consolas portátiles, lectores electrónicos, teclados, ratones y otros equipos vendidos en el mercado europeo deben utilizar USB-C para la carga por cable. La medida se extiende a laptops a partir del 28 de abril de 2026. El organismo argumentó que el cambio facilita la vida de los consumidores y reduce residuos electrónicos.
La UE calculó que este cambio puede generar ahorros de al menos 250 millones de euros al año para los consumidores y evitar alrededor de 980 toneladas de residuos de cargadores anualmente. Al usar el mismo estándar, un consumidor puede emplear un cargador con varios dispositivos en lugar de comprar uno nuevo cada vez que cambia de equipo. La regulación también busca evitar que los fabricantes limiten injustificadamente las posibilidades de carga rápida cuando se utilizan cargadores compatibles.
Apple da el primer paso con el iPhone 15
Apple utilizó el conector Lightning en sus iPhone desde 2012, cuando sustituyó el antiguo puerto de 30 pines. Durante años, Lightning formó parte del ecosistema de accesorios de la compañía, con cables, adaptadores, bases y otros dispositivos diseñados alrededor de ese conector propietario. Todo cambió en 2023, cuando Apple presentó el iPhone 15 con USB-C, alineándose con otros productos de la compañía que ya usaban este puerto, como las Mac y algunos iPad. La transición coincidió con la presión regulatoria de Europa, donde el USB-C se convirtió en requisito para nuevos teléfonos y otros dispositivos.
México busca un cargador universal
En México, el USB-C ya se ha extendido entre celulares y otros dispositivos por cambios de las compañías, pero el país no cuenta actualmente con una obligación general equivalente a la europea. En 2025, el senador Néstor Camarillo Medina presentó una iniciativa para adicionar una fracción al artículo 191 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, con el fin de establecer el uso de USB-C en una amplia variedad de equipos que puedan cargarse mediante cable.
La propuesta incluye teléfonos móviles, tabletas, computadoras portátiles, audífonos, bocinas, micrófonos, cámaras, teclados, ratones, sistemas portátiles de navegación, consolas, drones, juguetes y lectores electrónicos. El proyecto contempla que, una vez que el decreto entre en vigor, el Estado tenga 180 días para emitir la Norma Oficial Mexicana correspondiente y las regulaciones secundarias. Por ahora, esta propuesta no significa que todos los dispositivos vendidos en México estén obligados a utilizar USB-C; el puerto se ha extendido principalmente porque los fabricantes lo han adoptado como estándar de la industria.
El cambio también tiene un objetivo ambiental
México enfrenta un problema importante de residuos electrónicos. De acuerdo con la iniciativa de Camarillo Medina, el país genera alrededor de 1.5 millones de toneladas de estos desechos al año y recicla formalmente una proporción reducida. El cambio de micro-USB o Lightning hacia USB-C no responde únicamente a una cuestión de diseño, sino que es el resultado de una combinación de evolución tecnológica, decisiones empresariales y presión regulatoria.



