NetApp y DreamWorks Animation: Tres décadas donde la infraestructura de datos impulsa la imaginación
En la industria del entretenimiento, el público es testigo de la magia en pantalla. Sin embargo, lo que permanece invisible es la compleja arquitectura tecnológica que hace posible esa ilusión visual.
Una colaboración que transformó la animación
Durante 30 años, DreamWorks Animation ha construido mundos que se han integrado en la cultura popular a nivel global. Fundada en 1994 por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen, la empresa nació con una ambición clara: redefinir el arte de contar historias. Lo que quizá no se anticipaba en ese momento era que esta ambición también exigiría una redefinición radical en la gestión, protección y escalabilidad de los datos dentro de la industria.
La animación contemporánea es una disciplina donde convergen el arte, la ingeniería y la ciencia computacional. Cada largometraje puede generar más de 500 millones de archivos; cada escena implica simulaciones complejas de luz, texturas, física y movimiento; y cada fotograma puede renderizarse cientos de veces antes de alcanzar su versión final. Esto significa que la creatividad depende directamente del rendimiento, la disponibilidad y la escalabilidad de la infraestructura tecnológica. En DreamWorks, la gestión de petabytes de información no es una función de soporte secundaria: es una parte integral e indispensable del proceso creativo.
De 1 TB a una arquitectura unificada
La relación con NetApp comenzó en 1994 con un sistema de archivos que permitía a cientos de artistas compartir apenas 1 TB de almacenamiento. Tres décadas después, esta colaboración ha evolucionado hacia una arquitectura unificada de datos capaz de sostener flujos de trabajo globales, producción distribuida y estándares de disponibilidad del 99,9999%.
Shrek y el punto de inflexión tecnológico
El estreno de Shrek no solo marcó un hito cultural; también representó un desafío tecnológico sin precedentes. Animar piel, cabello, tejidos, reflejos de luz y entornos complejos exigió una potencia de procesamiento y almacenamiento inédita en su momento. Cada iteración de render generaba nuevas versiones de archivos que debían almacenarse, replicarse y protegerse con absoluta precisión.
A medida que las producciones crecieron en complejidad —desde universos poblados por miles de criaturas digitales en Cómo entrenar al dragón 3 hasta propuestas estéticas cada vez más sofisticadas— la infraestructura también tuvo que evolucionar. No solo para almacenar más datos, sino para hacerlo con mayor velocidad, resiliencia y eficiencia operativa.
Arquitectura diseñada para la ambición
La estrategia tecnológica actual integra soluciones como:
- NetApp AFF A-Series para almacenamiento all-flash de alto rendimiento.
- NetApp StorageGRID para proteger y conservar cientos de millones de archivos por película.
- Tecnología SnapMirror para replicación eficiente entre campus.
- El software NetApp ONTAP para una administración unificada del entorno de datos.
Este ecosistema permite que cientos de artistas e ingenieros trabajen de manera simultánea, incluso desde ubicaciones geográficamente distribuidas, sin comprometer velocidad ni seguridad. La infraestructura se adapta a los picos de producción, escala de forma independiente en capacidad y rendimiento, y garantiza continuidad operativa en un entorno donde los tiempos de entrega son críticos.
Al celebrar tres décadas de narración animada, NetApp reafirma su compromiso de seguir impulsando a DreamWorks en la próxima era del entretenimiento digital. Porque cuando el rendimiento se une a la ambición, la tecnología deja de ser invisible: se convierte en el cimiento sobre el que se construyen los sueños.
