Activista española exige rastreo de cuentas anónimas tras sufrir abusos con IA
Activista pide rastrear cuentas anónimas tras abusos con IA

Activista española exige rastreo de cuentas anónimas tras sufrir abusos con inteligencia artificial

En medio de un giro regulatorio europeo hacia medidas más estrictas contra gigantes tecnológicos, una destacada activista por los derechos de las mujeres ha elevado su voz para exigir cambios fundamentales en la protección digital. Carla Galeote, abogada de 25 años y comentarista feminista, denunció haber sido víctima de abusos en internet que incluyeron imágenes falsas de desnudos generadas por inteligencia artificial, experiencia que la ha llevado a cuestionar profundamente las propuestas gubernamentales actuales.

La insuficiencia de las medidas regulatorias

Mientras España avanza con una propuesta legislativa que incluiría la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años y responsabilidad penal para ejecutivos de plataformas que no eliminen contenidos ilegales, Galeote considera estas medidas claramente insuficientes. "Las redes sociales no son nuevas y la violencia es brutal, sistemática y opera las 24 horas del día", afirmó la activista en entrevista exclusiva.

La abogada reveló que lo más impactante de su experiencia no fueron los "deepfakes" o imágenes falsas generadas por IA, sino la respuesta institucional: "Ir a la policía y que me dijeran que ni siquiera era un delito". Esta situación evidencia, según Galeote, que los gobiernos solo están reaccionando ahora porque la violencia digital se ha vuelto imposible de ignorar, aunque el problema precede ampliamente a la inteligencia artificial.

Críticas al enfoque paternalista

La activista rechazó específicamente los planes de prohibir el acceso a menores, calificándolos de "paternalistas" y argumentando que todos los usuarios, independientemente de su edad, necesitan protección contra el abuso digital. Su postura contrasta con la tendencia regulatoria que sigue países como Australia, pionero en diciembre pasado en bloquear redes sociales a menores de 16 años, y que ahora evalúan Francia, Grecia y Polonia.

La propuesta española ha generado reacciones encontradas. Ejecutivos tecnológicos acusan al presidente Pedro Sánchez de amenazar la libertad de expresión, pero Galeote mantiene una posición matizada: "Es imposible pensar que un hombre en la calle pueda gritar que te va a violar y que no pase nada, pero eso es lo que estamos viendo en internet". La abogada defiende que regulación y libertad de expresión pueden coexistir cuando se diseñan mecanismos adecuados.

Propuestas concretas para un cambio real

En lugar de las multas que las grandes plataformas pueden absorber fácilmente, Galeote propone medidas más contundentes:

  • Prohibición de plataformas en mercados clave como la Unión Europea por violaciones repetidas
  • Implementación de identidades rastreables detrás de todas las cuentas
  • Mecanismos de verificación que permitan el anonimato superficial pero no la impunidad

"Llámate 'PeppaPig88' si quieres, no hay problema. Pero tiene que haber una identidad real detrás de esa cuenta", concluyó la activista, estableciendo una distinción crucial entre el uso de seudónimos y la completa falta de trazabilidad que actualmente permite el abuso sistemático.

Este caso se enmarca en un momento crucial para la regulación digital en Europa, donde la presión sobre gigantes tecnológicos está evolucionando desde multas y notificaciones de retirada hacia medidas estructurales más profundas. La experiencia de Galeote ilustra cómo las víctimas de violencia digital están exigiendo no solo respuestas punitivas, sino transformaciones fundamentales en la arquitectura misma de las plataformas que dominan nuestra vida en línea.