El equipo Jada Robotics de la Universidad Iberoamericana triunfa en China
El equipo Jada Robotics, integrado por tres estudiantes de ingeniería de cuarto semestre de la Universidad Iberoamericana —Orlando Camacho, Eliot Calderón y Adán López—, ganó el Huawei ICT Competition 2025-2026 en China con un robot para el monitoreo inteligente de cultivos de tomate. El certamen global de innovación tecnológica de Huawei reúne a universidades de más de 100 países compitiendo con proyectos de IA, robótica y computación en la nube.
De un invernadero en Oaxaca a la competencia mundial
Los estudiantes viajaron a un invernadero en Oaxaca, donde trabajaron con el productor de tomate de los invernaderos “La Soledad” para entender los problemas del cultivo. Inicialmente pensaron en combatir plagas, pero descubrieron que el verdadero reto era detectarlas antes de que causaran pérdidas económicas. “Trabajar directamente con un productor que lleva más de 30 años en el campo nos confirmó que íbamos por el camino correcto. Ahí entendimos que nuestro proyecto, más que erradicar plagas requería el control de ellas. Fue aquí donde vimos que nuestro proyecto podía ser viable, escalable y realmente hacer más eficiente su trabajo”, mencionaron los estudiantes.
Un cultivo con relevancia global: el tomate
El tomate no fue una elección casual. México es el principal exportador mundial de tomate fresco, mientras que China es el mayor productor del mundo con más de 61 millones de toneladas anuales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta coincidencia permitió desarrollar una solución aplicable internacionalmente. En un momento en que el tomate enfrenta obstáculos comerciales por los aranceles impuestos por Estados Unidos, el sistema desarrollado utiliza inteligencia artificial, robótica y realidad mixta para identificar plagas, enfermedades y estimar la madurez del tomate en tiempo real.
Detección temprana: clave para evitar pérdidas
La detección temprana puede marcar la diferencia entre contener una plaga o perder buena parte de una cosecha. De acuerdo con especialistas de la metodología agrícola Manejo Integrado de Plagas (MIP), retrasar la identificación de una enfermedad puede reducir el rendimiento entre 40% y 50% dependiendo del tipo de plaga y del momento de intervención. México exporta más de 3,100 millones de dólares en tomate fresco, más del 90% a Estados Unidos. Sin embargo, el sector atraviesa un momento complicado por el arancel antidumping de 17.09%, menor margen para los productores y condiciones climáticas adversas.
Plague Bot-VR: cómo funciona
“Un especialista en plagas puede revisar apenas una pequeña parte del cultivo durante una jornada laboral, correspondiente al 2% de un invernadero de 20 hectáreas”, explican los estudiantes. Esto significa que necesitaría alrededor de 50 días de trabajo para inspeccionar completamente el cultivo. El robot no reemplaza ese trabajo, sino que recorre los invernaderos y ayuda a que el experto concentre su atención donde realmente existe un riesgo. “Gracias a que usamos Edge Computing, si Plague Bot VR capta una plaga mediante su cámara, la detección es prácticamente instantánea. El chip de aceleración de IA que implementamos en el robot le permite analizar alrededor de 80 imágenes por segundo. Eso sí, la Inteligencia Artificial no es perfecta y puede equivocarse, por lo que siempre buscamos que el experto en plagas sea quien reciba la alerta y confirme esa detección final”, explicó Eliot Calderón.
El sistema integra inteligencia artificial, visión por computadora, robótica y realidad mixta. Un robot equipado con cámaras recorre los invernaderos, desplazándose entre las hileras e inspeccionando planta por planta en busca de plagas, enfermedades o frutos listos para cosechar. El productor puede visualizar toda la información con unas gafas de realidad virtual que muestran en tiempo real lo que el robot observa y analiza, permitiendo al productor no tener que estar en el campo. Los modelos de visión por computadora e IA reconocen plagas como la mosca blanca, enfermedades, estrés por calor y tomates listos para cosecha.
El impacto potencial de la tecnología en la agricultura
La FAO estima que hasta el 40% de la producción agrícola mundial se pierde cada año por plagas y enfermedades. Juan Carlos Anaya, director del grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señaló a Expansión: “Necesitamos producir con mayor productividad, menor costo, menor riesgo, y mayor sustentabilidad”. Entre los principales desafíos destacan el cambio climático, la escasez de agua, el aumento de fertilizantes, la incertidumbre comercial y la baja adopción tecnológica. “La IA será para la agricultura lo que el tractor fue hace 100 años”, mencionó.
Un prototipo con potencial comercial
Aunque hoy es un prototipo, los estudiantes creen que podría convertirse en un producto comercial. Estiman que construir una unidad costaría entre 80,000 y 90,000 pesos, muy por debajo de otras soluciones agrícolas como drones especializados que pueden alcanzar hasta medio millón de pesos. Esta diferencia permitiría acercar la tecnología a pequeños y medianos productores. “Mientras un especialista llega una vez por semana a revisar el cultivo, por lo que las plagas se detectan tarde, el robot trabaja de 6 a 8 horas los 6 días de la semana, escanea constantemente, manda alertas en tiempo real y dirige al experto únicamente donde la inteligencia artificial detecta un posible riesgo”, mencionó Eliot.
Un momento crítico para el sector agrícola mexicano
La llegada de estas herramientas coincide con un momento delicado: los aranceles estadounidenses, el aumento de costos y la incertidumbre comercial han obligado a algunos productores a reducir operaciones o migrar hacia otros cultivos. “No buscamos reemplazar al trabajador, sino darle una herramienta para que concentre su experiencia donde realmente hace falta”, dijeron los jóvenes. Mientras el campo mexicano enfrenta menos agua, mayores costos, incertidumbre comercial y nuevas barreras para exportar, la tecnología comienza a perfilarse como factor competitivo. Como menciona Juan Carlos Anaya, “la agricultura del futuro será un productor apoyado por inteligencia artificial, no reemplazado por ella”.
La experiencia de competir y ganar
Para los estudiantes, ganar el Huawei Competition fue una experiencia en la que compitieron con profesionales de posgrado, a pesar de que ellos aún no finalizan la licenciatura. Para Adán significó un cambio de perspectiva sobre la cultura china; para Orlando, la experiencia le permitió salir por primera vez del país, un choque cultural positivo al conocer personas de distintas partes del mundo; y para Eliot, el hecho de ganar contra 33 países demostró que el talento va más allá de los límites. También validaron que el proyecto tiene potencial, pero el verdadero reto comienza ahora: convertir un prototipo universitario en una tecnología capaz de llegar al campo mexicano en un momento en que producir más con menos recursos deja de ser una ventaja y se convierte en una necesidad.



