Zuckerberg niega ante jurado que Meta busque maximizar tiempo en apps para jóvenes
El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, declaró ante un jurado en Los Ángeles que su empresa ya no diseña sus aplicaciones para maximizar el tiempo de pantalla, rechazando así las acusaciones de haber engañado al Congreso estadounidense sobre el funcionamiento de sus plataformas. Este testimonio se produce en un juicio clave que podría sentar precedente para miles de demandas relacionadas con la presunta adicción de menores a las redes sociales.
Un caso histórico sobre adicción digital
El proceso judicial es considerado un caso histórico sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes. La demanda fue presentada por una joven de California que comenzó a usar Instagram y YouTube durante su infancia y atribuye a estas plataformas parte de sus problemas psicológicos. Según la acusación, las empresas privilegiaron las ganancias al fomentar un uso compulsivo entre menores, incluso cuando conocían los riesgos potenciales.
Durante el interrogatorio, un abogado de la parte demandante confrontó a Zuckerberg con correos electrónicos de 2014 y 2015 en los que planteaba metas para aumentar en puntos porcentuales de dos dígitos el tiempo dedicado a las aplicaciones. El ejecutivo respondió que, aunque en el pasado existieron métricas vinculadas al tiempo de uso, la prioridad actual es desarrollar servicios útiles y seguros para los usuarios.
La defensa de Meta y Google
Meta y Google han negado categóricamente las acusaciones y han destacado las herramientas de seguridad implementadas en los últimos años para proteger a los usuarios más jóvenes. Zuckerberg afirmó en su testimonio: "Si está tratando de decir que mi testimonio no fue preciso, estoy totalmente en desacuerdo", defendiendo la veracidad de sus declaraciones anteriores ante el Congreso.
La empresa también ha citado conclusiones de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos que señalan que no existe evidencia concluyente de que las redes sociales alteren por sí mismas la salud mental de los niños. Por su parte, la defensa de Meta sostuvo que los expedientes médicos de la joven demandante apuntan a una infancia problemática y que las redes sociales funcionaron como una vía de expresión creativa.
Problemas de verificación de edad y documentos internos
En su declaración, Zuckerberg reconoció que Instagram tardó en reforzar los mecanismos para detectar a usuarios menores de 13 años, que es la edad mínima permitida en la plataforma. Cuestionado sobre reclamos internos que advertían fallas en la verificación de edad, admitió que "podríamos haberlo hecho antes", aunque afirmó que actualmente la empresa está "en el lugar correcto" en cuanto a protección de menores.
Documentos internos presentados en la corte revelaron que en 2015 Instagram tenía millones de usuarios menores de 13 años y una penetración significativa entre niños de 10 a 12 años en Estados Unidos. El abogado de la demandante argumentó que, en ese contexto, los menores estuvieron expuestos a estrategias diseñadas específicamente para incrementar su permanencia en las aplicaciones.
Implicaciones legales y sociales
El juicio en Los Ángeles es el primero de varios procesos similares programados para este año y forma parte de una reacción más amplia contra las grandes tecnológicas. Familias, distritos escolares y gobiernos estatales han promovido demandas en las que acusan a las plataformas de agravar una crisis de salud mental entre adolescentes.
El jurado deberá determinar si Meta y Google diseñaron deliberadamente sus plataformas para fomentar un uso compulsivo entre menores y si eso derivó en daños concretos. El caso se centra particularmente en el diseño de las aplicaciones y sus algoritmos, debido a que la legislación estadounidense otorga amplia inmunidad a las empresas por el contenido generado por usuarios.
Si el jurado falla en contra de las compañías, podrían enfrentar indemnizaciones significativas y un golpe a la defensa legal que han sostenido durante años frente a acusaciones por daños a usuarios jóvenes. Este juicio marca un punto de inflexión en cómo la sociedad y el sistema legal abordan la responsabilidad de las plataformas digitales en la salud mental de las nuevas generaciones.