El Estadio Banorte: Los secretos del Coloso de Santa Úrsula y su legado arquitectónico
Secretos del Estadio Banorte: legado del Coloso de Santa Úrsula

El Estadio Banorte: Un ícono arquitectónico con historia profunda

El hoy conocido como Estadio Banorte, originalmente llamado Coloso de Santa Úrsula, representa mucho más que un simple recinto deportivo. Se trata de una joya arquitectónica que marcó un antes y un después en la historia de México, diseñada para perdurar y evolucionar con el tiempo.

Un legado familiar que perdura

Javier Ramírez Campuzano, hijo y guardián del legado de su padre, el renombrado arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, comparte los primeros planos y anécdotas poco conocidas de este inmueble capitalino. Con la tercera inauguración de un Mundial en puerta, el estadio se prepara para recibir nuevamente al mundo, manteniendo su esencia mientras se adapta a los nuevos tiempos.

"Hay que entender el contexto de la época", explica Ramírez Campuzano al recordar los orígenes del estadio. "En 1985, México sufrió un terremoto muy lamentable que trajo consigo tragedias dolorosas y una cantidad de víctimas muy grande. Vivíamos en una inflación muy alta. Recordemos que ese Mundial no iba a ser en México, sino en Colombia, pero México salió al rescate".

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Diseño visionario y adaptaciones

El arquitecto revela detalles fascinantes sobre el proceso creativo:

  • El proyecto original competía con propuestas de Félix Candela y Enrique de la Mora
  • El diseño de Ramírez Vázquez y Rafael Mijares permitía inaugurar el estadio sin techo
  • El sistema constructivo facilitó una construcción rápida y eficiente
  • Los palcos, concebidos para disfrute familiar, tardaron en popularizarse

"El del arquitecto Candela era un proyecto extraordinario, pero muy caro", reconoce Ramírez Campuzano. "Tenía un techo de concreto que requería necesariamente columnas hacia partes de la tribuna, pero con ello se obstruye la vista a las personas que están detrás".

Remodelación y polémica actual

A pocos meses del juego inaugural del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica, el estadio experimenta su remodelación más significativa. Sin embargo, Ramírez Campuzano revela una situación incómoda: "Nada. Estoy haciendo señalización, trabajo de diseño gráfico. Yo sé que está a cargo ICA. A mí ICA me pidió planos, pero no les di nada. Lo que pasa es que me las pidieron dizque para un libro, pero no es cierto".

El arquitecto defiende su postura con firmeza: "Si me dicen algo, les presto encantado lo que quieran. Pero no voy a prestar nada a un contratista para que lucre con mi información".

Defensa de la identidad mexicana

Una anécdota particular ilustra la postura de Ramírez Campuzano respecto a la soberanía cultural. Durante la selección de carteles para el Mundial 2026, cuestionó que el veredicto final recayera en expertos suizos: "Un jurado tiene que elegir al ganador. No estaba de acuerdo en que fueran otros quienes definieran cómo nos debemos identificar los mexicanos".

Evolución y usos múltiples

La visión original incluía propuestas innovadoras para aprovechar el inmueble:

  1. Posible circuito para carreras automovilísticas
  2. Estacionamientos convertibles en autocinemas con capacidad para 500 autos
  3. Diversas opciones para generar recursos durante temporadas sin futbol

"Estamos hablando de 1960", contextualiza Ramírez Campuzano. "En ese momento, los referentes eran Wembley, por el valor histórico, y el Maracaná, por el cupo desmesurado. En muchos estadios había tribunas para verlo de pie. Se iban más a capacidad que a los servicios".

El sol rojo y su historia

La icónica escultura de Alexander Calder, conocida como "el sol rojo", tiene su propia historia. "Sí, una señora no quería vender su terreno", revela el arquitecto. "Emilio Azcárraga se lo dijo al entonces presidente y se lo expropiaron en favor de la ciudad. Es un espacio de acceso y salida del estadio del lado de calzada de Tlalpan".

Impacto en el desarrollo nacional

El estadio no solo revolucionó la experiencia futbolística, sino que tuvo implicaciones más amplias: "Emilio Azcárraga Milmo, por el hecho de haber mandado a construir, le representó a México poder ser anfitrión de la Copa del Mundo del 70, pero también fue una carta de presentación para el dossier de la candidatura de México a los Juegos Olímpicos del 68".

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Ramírez Campuzano también destaca el papel del deporte como asunto de Estado durante el gobierno de Adolfo López Mateos: "La educación física se integró como parte de la enseñanza con Jaime Torres Bodet como secretario de Educación. Para nadie es un secreto que López Mateos era un apasionado del deporte".

Hoy, a más de seis décadas de su construcción, el Estadio Banorte se prepara para su tercera Copa del Mundo, manteniendo su personalidad arquitectónica mientras incorpora tecnología moderna y mejores servicios. Su historia continúa escribiéndose, preservando el legado de quienes imaginaron un escenario que trascendería generaciones.