Odisea Cine Café: Un refugio cinematográfico en San Ángel que desafía al streaming
Odisea Cine Café: Refugio cinematográfico en San Ángel

Odisea Cine Café: Un santuario fílmico que resiste a la era digital en San Ángel

En un segundo piso, tras descender del metrobús La Bombilla, entre las calles de la colonia San Ángel, se erige Odisea Cine Café, un cineclub que representa un bastión para los amantes del séptimo arte. Fundado por entusiastas cinematográficos decididos a preservar la magia de la pantalla grande frente al avance imparable de las plataformas de streaming, este espacio íntimo celebra recientemente su primer aniversario con una propuesta audaz y comunitaria.

Los orígenes de un sueño cinematográfico

Crónica conversó con Tania y Jorge, dos de los tres socios fundadores, quienes revelaron los pormenores de esta aventura. Tania, con una larga trayectoria en la industria cinematográfica en exhibición y distribución, confesó que la idea germinó hace casi una década. "Siempre tuve la inquietud de crear un espacio más íntimo donde se pudiera presentar otro tipo de cine y donde la experiencia se viviera de manera diferente", explicó.

El año antepasado, marcado por desafíos y esperas, los llevó a materializar este proyecto. "Este fue el segundo lugar que vimos, el primero estaba enfrente. Nos encantó la zona desde el principio", relató Tania. A pesar de evaluar otras locaciones, siempre comparaban con este rincón de San Ángel. Hace un año y un mes, abrieron sus puertas, enfrentando retos con determinación. "Lo seguimos haciendo por el amor al cine, algo que creo que muchos hemos experimentado", añadió con convicción.

El nombre y la esencia del lugar

Respecto al nombre, Jorge compartió el proceso creativo. "Queríamos que el lugar tuviera personalidad. Coqueteamos con llamarlo Cine Café La Paz por la avenida, pero luego lo cambiamos". La inspiración final llegó de una de sus películas favoritas: 2001: Una odisea del espacio. "Fue una idea coqueta. Lo sometimos a votación con conocidos y al final ganó". Este nombre no solo definió la identidad, sino que influyó en el diseño del local, cuya entrada rinde tributo a una escena icónica de la cinta.

Una cartelera cuidadosamente curada

La selección de películas es un proceso meticuloso. Tania detalló: "No es fácil. Al principio fue buscar qué películas podíamos exhibir y con qué distribuidoras". Muchas cintas no llegan a México por considerarse poco comerciales. "Tratamos de tener una propuesta diferente, sin dejar de lado películas que han sido parte de nuestras vidas, las buenas y las que no tuvieron gran recorrido". Incluso aquellas que simplemente permiten relajarse y pasar un buen rato tienen cabida.

Jorge complementó: "También proyectamos películas infantiles para diversificar el público y acercar a los niños al cine". Reconoció el desafío de atraer a las nuevas generaciones, acostumbradas a pantallas personales. "Queremos que tengan la experiencia total: sentarse, no sacar el celular, vivirla con alguien más".

Open Video: Un escenario para creadores independientes

El pasado 24 de enero de 2026, Odisea Cine Café celebró la séptima edición de Open Video, un espacio dentro de su programación dedicado a audiovisuales de cineastas y creadores independientes. Sobre la frecuencia de las convocatorias, Jorge explicó: "La idea fue de Tania, un Open Mic pero de cine. Es muy noble".

"Decidimos lanzar convocatorias y nos llegó mucho material. Con cada edición, más gente se suma", afirmó. El crecimiento ha sido orgánico, evidenciando que muchos trabajos yacen olvidados en discos duros. "La idea es simplemente que se presenten. No emitimos juicios de valor, aunque tenemos parámetros: no permitimos propaganda trumpista o apologías al nazismo. Fuera de eso, aceptamos casi cualquier cosa".

Estrategias para atraer audiencias

La afluencia varía, como sucede incluso en grandes complejos. "Es complicado por el streaming", admitió Jorge. Sin embargo, han encontrado que las experiencias son clave. "Aparte de Open Video, organizamos catas de vino o licores que acompañan proyecciones. A la gente le gustan eventos como noches de trivia".

"Nuestro lugar invita no solo a ver una película, sino a hacer dinámicas, pasar el rato con otros. Ahí es donde la gente realmente viene", destacó. Esta aproximación comunitaria diferencia al cineclub de la experiencia solitaria del streaming.

Inspiración y comunidad cinematográfica

Tania reconoce la existencia de múltiples cineclubes en la Ciudad de México, como la Casa del Cine, Cinemanía y Film Club Café. "Existe una comunidad muy linda. Aunque existamos en espacios similares, nos ayudaron mucho". Su inspiración también viene de cines pequeños alrededor del mundo, aunque aclara: "El Open Video sí fue idea propia. Espero que alguien, algún día, me robe la idea".

Reflexionó sobre el emprendimiento: "Debes ver todo lo que hay afuera, desde quién crees que es tu competencia más cercana o indirecta. Competimos con que la gente decida ir al teatro o a un evento deportivo". La estrategia evoluciona con el tiempo, pero el objetivo permanece: ser una opción cultural relevante.

Jorge añadió: "Estamos en vías de unirnos a la red de cineclubes de México. Uno pensaría que son pocos, pero hay más de 300 en la Ciudad de México". Esta realidad los impulsa a no solo ofrecer programación interesante, sino a hacer del lugar un espacio atractivo por sí mismo. "Eso nos ha obligado a innovar constantemente", concluyó.

En un mundo dominado por algoritmos y pantallas individuales, Odisea Cine Café se erige como un testimonio de resistencia cultural, donde el cine se vive, se comparte y se celebra colectivamente.