La historia del Salón Covadonga: 50 años en la CDMX y su polémica transformación
Salón Covadonga: historia y polémica por su nuevo diseño

El Salón Covadonga: cinco décadas de historia y una polémica transformación

En el corazón de la colonia Roma, en la calle Puebla número 121, se encuentra un lugar que ha sido testigo de la vida cultural e intelectual de la Ciudad de México durante más de medio siglo. El Salón Covadonga, recientemente centro de una intensa polémica por su cambio de diseño, guarda entre sus paredes historias de artistas, periodistas, escritores y políticos que han encontrado en este espacio un refugio para el diálogo y la camaradería.

De centro asturiano a ícono cultural

Los orígenes del Salón Covadonga se remontan a su función inicial como Centro Asturiano de México, un punto de reunión para españoles exiliados que buscaban compartir la gastronomía ibérica y disfrutar de buenos tragos en un ambiente familiar. Este carácter social marcó desde el principio la esencia del lugar, que se mantendría incluso después de su transformación.

El terremoto de 1985 representó un punto de inflexión en su historia. Tras el sismo, los dueños decidieron trasladar el Centro Asturiano a Polanco, lo que abrió paso a una serie de cambios administrativos que finalmente dieron forma al Salón Covadonga tal como se le conoce hoy. A partir de entonces, el lugar se consolidó como un espacio de encuentro para intelectuales, donde incluso se organizaban partidas de dominó y se tejían redes de discusión.

El silencio como seña de identidad

¿Qué hace del Covadonga el lugar favorito de tantas personalidades del mundo cultural? La respuesta está en una particularidad que lo distingue de otros establecimientos: la ausencia de música. Esta característica, mantenida a lo largo de los años, ha permitido que las conversaciones fluyan sin interrupciones, creando un ambiente propicio para el debate y el intercambio de ideas.

Periodistas, escritores, cineastas y políticos han convertido el Salón Covadonga en una extensión de sus oficinas, un espacio donde las ideas se gestan y las colaboraciones nacen. Este ambiente único ha contribuido a forjar la leyenda del lugar, haciendo de él un referente ineludible en el panorama cultural de la capital.

La polémica transformación

Recientemente, el Salón Covadonga ha vuelto a ser noticia, pero esta vez por razones que han dividido a su público. La nueva fachada del establecimiento ha generado un intenso debate en redes sociales, donde usuarios han expresado su descontento con los cambios realizados.

Durante años, la fachada se caracterizó por su aspecto sombrío y una lona que anunciaba "Restaurante Bar Salón de Banquetes Covadonga". Ahora, este elemento ha sido reemplazado por un diseño minimalista que presenta únicamente el nombre "Covadonga" en letras de luz blanca. La transformación ha sido interpretada por algunos como un síntoma de gentrificación, un proceso que modifica la identidad de los espacios tradicionales para adaptarlos a nuevas dinámicas urbanas.

Las críticas en plataformas como Instagram reflejan la preocupación de quienes ven en este cambio una alteración de la esencia del lugar. Comentarios como "Gentrificaron (más) al Covadonga" resumen el malestar de una parte de la comunidad que valora la autenticidad y la historia por encima de la modernización estética.

Un legado que trasciende la fachada

Más allá de la polémica por su nueva imagen, el Salón Covadonga sigue siendo un símbolo de la vida intelectual en la Ciudad de México. Sus más de 50 años de historia lo convierten en un testigo privilegiado de la evolución cultural de la capital, un espacio donde las generaciones se encuentran y las ideas perduran.

La discusión sobre su transformación refleja, en última instancia, la importancia que este lugar tiene para la ciudadanía. En un mundo en constante cambio, espacios como el Covadonga nos recuerdan la necesidad de preservar aquellos sitios que, más allá de su función comercial, encarnan la memoria colectiva y el espíritu de una comunidad.