Flamingos: La vida después del meteorito, un testimonio cinematográfico de la supervivencia
El director y cinefotógrafo mexicano Lorenzo Hagerman recibió una propuesta inesperada del Departamento de Ornitología de la Universidad de Cornell que cambiaría su trayectoria profesional. Le ofrecieron realizar un documental sobre el flamenco caribeño, un proyecto que finalmente se materializó en Flamingos: La vida después del meteorito, una obra que combina ciencia, arte y conservación ambiental.
Un amor a primera vista con la naturaleza
"Desde el primer día que fui a filmar fue un amor a primera vista", confesó Hagerman en entrevista. "Los biólogos me dejaron en la zona, me explicaron el contexto, y 14 horas después regresaron por mí. En ese tiempo, sentí y vi que esto tenía un gran potencial para hacer una película sobre la importancia de la conservación de la biodiversidad".
El documental es el resultado de un extenso periodo de 700 días de filmación, durante los cuales el equipo de producción registró minuciosamente el comportamiento del flamenco caribeño. La cámara de Hagerman se convirtió en testigo ocular de cómo estas aves enfrentan su pequeña ventana de tiempo para reproducirse en escenarios frecuentemente adversos, incluyendo la falta de agua de lluvia y la presencia de depredadores naturales.
La conexión humana con la naturaleza observada
Hagerman reflexionó sobre el proceso de observación: "Como dice Werner Herzog, el observador se termina convirtiendo en lo observado. Después de tantas horas, empiezas a conmoverte y a conectarte, pero siempre desde tu perspectiva humana. De alguna forma estás traduciendo a la naturaleza desde el ser humano, pudiendo detectar si el flamenco está cansado, agitado o frustrado".
El cinefotógrafo, con amplia trayectoria en proyectos como Presunto culpable, Hecho en México y Heli de Amat Escalante, enfrentó retos significativos al adentrarse en un mundo que le era completamente desconocido. "Todo, absolutamente todo fue un reto. Tuve que reaprender mi profesión de fotografía con otra técnica, con otro equipo y con otra estrategia", explicó.
Un equipo de lujo trabajando a distancia
El proyecto comenzó a desarrollarse durante la pandemia, cuando la supervisora y productora musical mexicana Lynn Fainchtein sugirió a Julieta Venegas como narradora. A esta colaboración se sumó Bryce Dessner, guitarrista de la banda The National, quien compuso la música original. Todos trabajaron inicialmente a distancia debido a las restricciones por COVID-19.
"Tuvimos mucha suerte porque estaban disponibles e hicieron un gran trabajo", destacó Hagerman. "Los fotógrafos de la Universidad de Cornell son de los mejores fotógrafos de aves del mundo, la música de Bryce, la narración de Julieta, la reconstrucción de sonido se hizo en Bristol donde se realizan los documentales de la BBC. Es un proyecto con calidad de primer nivel y un espectáculo visual y sonoro único".
Un documental con profundidad poética y científica
La obra cuenta con textos de la poeta Ajo, narrados por Julieta Venegas, creando una fusión única entre ciencia y arte. Hagerman enfatizó su enfoque como realizador: "Me gusta cambiar 180 grados porque me gusta aprender cosas nuevas, desde política, temas sociales, hasta esto que está más pegado a la naturaleza. Siempre hay un reto inherente: aprender y conocer el universo al que me meto para abrirle esa ventana al público".
El documental no solo muestra la belleza del flamenco caribeño, sino que se convierte en una reflexión profunda sobre la conservación de la biodiversidad, la adaptación a entornos hostiles y la conexión esencial entre los seres humanos y el mundo natural que habitamos.



