Trabajadores del Imcine y CCC inician paro por falta de contratos y pagos atrasados
Paro en Imcine y CCC por falta de contratos y pagos

Paro Laboral Sacude al Sector Cinematográfico Mexicano

Un movimiento de protesta coordinado ha estallado en el corazón de la industria cinematográfica nacional. Trabajadores por honorarios del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y docentes del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) han anunciado la suspensión total de sus actividades a partir del 1 de marzo de 2026. Esta medida radical responde a la falta de certeza en la contratación y el pago, una situación que ha generado inestabilidad laboral y económica para cientos de profesionales.

Exigencias del Capítulo 3000 del Imcine

A través de un comunicado difundido en la cuenta de Instagram @denuncialaboral_imcine, el personal identificado como parte del "Capítulo 3000" –un esquema administrativo que agrupa servicios profesionales en el sector público– ha detallado sus demandas. Los trabajadores señalan que, aunque los trámites de contratación para el periodo enero-diciembre de 2026 habrían iniciado, oficialmente no se han concretado. Esto los ha dejado laborando desde el 1 de enero sin contratos firmados ni garantías de pago.

En su misiva dirigida a la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Cultura y la Dirección General del Imcine, los empleados exigen:

  • Pago urgente y retroactivo a todos los trabajadores afectados.
  • Contratación indefinida e inmediata que reconozca su especialización.
  • Reconocimiento formal de la antigüedad laboral acumulada.
  • Sueldos proporcionales a las actividades realizadas.
  • Espacios y medios adecuados para desempeñar sus funciones diarias.

El comunicado subraya: "El personal de honorarios parará actividades en su totalidad a partir del 1 de marzo de 2026, mientras el Instituto no garantice la seguridad del salario del personal del Capítulo 3000, así como la creación de mesas de diálogo para regularizar las demandas que se han enunciado".

Protestas Paralelas en el Centro de Capacitación Cinematográfica

En un escenario similar, profesores del CCC han denunciado anomalías laborales a través de la Coalición de Trabajadores Académicos del Centro de Capacitación Cinematográfica, A. C. Los docentes argumentan que, a pesar de cumplir funciones permanentes dentro de programas educativos institucionales, son contratados como "prestadores de servicios profesionales" bajo el Capítulo 3000. Esta figura les impide el reconocimiento formal de una relación laboral y les niega prestaciones básicas.

La coalición docente ha emitido una lista de peticiones específicas:

  1. Reconocimiento formal de la relación laboral conforme a la Ley Federal del Trabajo.
  2. Contratación por tiempo indeterminado con todos los derechos laborales.
  3. Inscripción retroactiva al IMSS e Infonavit.
  4. Reconocimiento de la antigüedad real en el puesto.
  5. Regularización del adeudo histórico de prestaciones.
  6. Establecimiento de mesas de diálogo institucional en un plazo máximo de 30 días.
  7. Garantías de no represalias contra los manifestantes.
  8. Asociación presupuestal específica para la regularización laboral.

Contexto de un Sector en Crisis Laboral

Estas protestas no son aisladas. A mediados de febrero de 2026, el personal de la Cineteca Nacional también realizó movilizaciones exigiendo mejores condiciones de trabajo. La convergencia de estas demandas evidencia una problemática estructural en las instituciones culturales mexicanas, donde la precarización laboral y la falta de formalización contractual se han vuelto comunes.

Hasta el momento, ninguna autoridad ha emitido una postura oficial sobre las demandas planteadas por los trabajadores del Imcine y los docentes del CCC. La Secretaría de Cultura, la Secretaría de Hacienda y la dirección del Imcine mantienen silencio, mientras la fecha del paro se acerca inexorablemente.

Los trabajadores insisten en que su objetivo es establecer un "diálogo asertivo" con las autoridades para encontrar soluciones duraderas. Sin embargo, la falta de respuestas concretas ha llevado a la radicalización de sus medidas, poniendo en riesgo la operación normal de dos pilares fundamentales para el cine y la educación cinematográfica en México.