El Menú Lunar de Artemis II: Tortillas Mexicanas y Gastronomía de Vanguardia en el Espacio
La humanidad se prepara para un regreso histórico a las cercanías de la Luna con la misión Artemis II de la NASA, y esta vez, el menú espacial incluye un toque mexicano con tortillas. Te contamos en detalle qué comerán los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante su viaje a 370,000 kilómetros de la Tierra, en una misión que podrás ver el próximo 1 de abril.
Un Hito en la Gastronomía Espacial
La misión Artemis II marca un hito no solo en la ingeniería aeroespacial y la exploración profunda, sino también en la sofisticación de la gastronomía diseñada para condiciones extremas. Tras más de cinco décadas desde que el último ser humano orbitó la Luna, los desafíos han evolucionado; hoy no basta con sobrevivir, se busca que la tripulación mantenga un rendimiento cognitivo y físico óptimo a través de una nutrición de precisión.
Alimentar a cuatro astronautas en la cápsula Orion no es tarea sencilla. El equipo de científicos de alimentos del Centro Espacial Johnson en Houston ha trabajado durante años para equilibrar la química nutricional con el placer sensorial. En el espacio, el sentido del gusto se altera debido al desplazamiento de fluidos hacia la cabeza, lo que hace que la comida tienda a saber "insípida". Por ello, el menú de Artemis II es una obra maestra de la ingeniería culinaria, diseñada para combatir la fatiga del paladar y garantizar que los astronautas se sientan como en casa.
Las Tortillas Mexicanas: Un Legado Espacial
El menú de los astronautas de Artemis II incluye 58 tortillas de harina, gracias a una historia que surgió en 1985 con el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela. Él sugirió incluirlas en su misión, y desde entonces se convirtieron en el sustituto perfecto del pan. A diferencia de un bolillo o una hogaza, las tortillas no generan migas, son flexibles y funcionan como el vehículo ideal para cualquier guiso, desde huevos revueltos en el desayuno hasta fajitas de pollo en la cena.
Las tortillas que viajarán en Artemis II no son las mismas que compras en el supermercado. Han sido tratadas con procesos de estabilización para que tengan una vida útil de hasta 18 meses sin necesidad de refrigeración, manteniendo su flexibilidad y evitando la proliferación de microorganismos.
Platos Gourmet para el Espacio
A diferencia de las misiones Apolo, donde la comida venía en tubos de pasta de dientes o cubos deshidratados poco apetecibles, los astronautas de Artemis II han tenido sesiones de "cata" previas para elegir sus platos favoritos. El menú incluye:
- Cóctel de camarones: Un clásico de la NASA que destaca por su salsa de rábano picante, ideal para combatir la congestión nasal espacial.
- Pollo a la crema con champiñones: Un plato reconfortante que aporta las grasas y proteínas necesarias para las largas jornadas de monitoreo.
- Pescado a las hierbas: Una opción ligera pero cargada de Omega-3 para proteger la salud cerebral de los astronautas.
Además, el menú incluye brownies de chocolate densos (para evitar migas) y postres de frutas termoestabilizadas. Estos pequeños lujos son fundamentales para mantener la moral alta durante los momentos de mayor estrés de la misión.
Preparación de la Comida en la Cápsula Orion
La cápsula Orion de Artemis II cuenta con un sistema de gestión de alimentos mucho más avanzado que sus predecesoras, pero sigue teniendo limitaciones de espacio y energía. No hay una cocina como tal, sino un sistema de rehidratación y calentamiento. Gran parte del menú consiste en alimentos liofilizados (deshidratados). El proceso implica congelar la comida y luego eliminar el agua mediante sublimación, lo que reduce el peso de la carga significativamente, un factor crítico en los lanzamientos espaciales.
Para comer, los astronautas inyectan agua caliente en bolsas especiales y esperan unos minutos a que el guiso recupere su textura original. También cuentan con alimentos termoestabilizados, similares a las raciones militares (MRE), que solo necesitan ser calentados en un calentador de alimentos por contacto antes de ser consumidos.
La Ciencia de Comer en el Espacio
Comer en el espacio implica alimentarse en un entorno de microgravedad, donde el cuerpo humano experimenta cambios drásticos: la densidad ósea disminuye, la masa muscular se reduce y el sistema cardiovascular se reconfigura. Por esta razón, cada gramo de comida a bordo de Artemis II ha sido analizado para proporcionar niveles específicos de hierro, sodio, calcio y vitamina D.
Uno de los fenómenos más curiosos que enfrentarán los astronautas es la pérdida parcial del gusto. Al no haber gravedad que empuje los fluidos hacia abajo, estos se acumulan en la parte superior del cuerpo, provocando una sensación similar a un resfriado eterno. Esto causa que los sabores se perciban con menor intensidad. Para solucionar esto, la NASA ha incluido una amplia gama de salsas picantes, especias fuertes y condimentos ácidos que logran "despertar" las papilas gustativas de la tripulación.
Además, los alimentos que viajan al espacio están diseñados para ser "cohesivos". Se prefieren las texturas húmedas, las cremas y los alimentos que se mantengan unidos. El menú de Artemis II lleva su propia dosis de tortillas, demostrando que la comida en el espacio puede ser diferente, pero no tiene por qué olvidarse del sabor mexicano.



