América Femenil: El tenso encierro en Guadalajara tras la caída de El Mencho
El viaje del Club América femenil a Guadalajara, que debía culminar con el esperado Clásico Nacional ante Chivas, se transformó en una experiencia de aislamiento y precaución extrema tras los eventos de seguridad que sacudieron la capital jalisciense. Lo que comenzó como una concentración deportiva rutinaria se convirtió en un episodio de incertidumbre que mantuvo a las jugadoras confinadas en su hotel por varios días.
La tranquilidad que se rompió en domingo
La normalidad se quebró abruptamente el domingo 22 de febrero, justo cuando el equipo afinaba los últimos detalles para el encuentro en el Estadio Akron. Mientras las jugadoras se preparaban, las noticias sobre bloqueos carreteros y enfrentamientos comenzaron a filtrarse, creando un ambiente de creciente tensión dentro del hotel de concentración.
La directiva del club actuó con rapidez y determinación: se implementó un protocolo de perfil bajo y resguardo total. Se prohibió estrictamente a las jugadoras el uso de redes sociales, implementando un apagón digital completo en un mundo donde la inmediatez de Instagram y X suele ser fundamental. "Lo más importante era la integridad de las jugadoras", explicó Luis Fuentes, director deportivo del América Femenil.
El lunes de la espera interminable
El día siguiente se convirtió en una prueba de paciencia y adaptación. El equipo técnico, liderado por Ángel Villacampa, tuvo que improvisar rutinas de mantenimiento físico en los pasillos del hotel, transformando espacios comunes en áreas de entrenamiento temporal. "Fue un poco complicado el cambio de trabajo en el hotel", reconoció Fuentes, "las circunstancias fueron ajenas a nosotros, pero tratamos de hacer bien las cosas".
La logística del retorno se complicó enormemente debido a los bloqueos en las vías de acceso y el colapso operativo del Aeropuerto de Guadalajara, repleto de pasajeros varados y vuelos cancelados. El camino hacia el aeropuerto se transformó en un cuello de botella tanto logístico como emocional para todo el contingente americanista.
La discreta salida en camionetas particulares
La solución llegó finalmente el martes, cuando se implementó un plan alternativo de evacuación. Para evitar llamar la atención que inevitablemente generaría el autobús oficial del club —un blanco demasiado visible en una ciudad bajo alerta—, se optó por una estrategia de salida discreta.
Las jugadoras abandonaron el hotel repartidas en varias camionetas particulares, dispersándose en pequeños grupos para minimizar cualquier riesgo. Esta medida de precaución contrastaba marcadamente con la visibilidad que normalmente acompaña a los equipos profesionales de fútbol durante sus traslados.
El alivio del regreso a casa
A las 12:30 del mediodía del martes, el vuelo finalmente aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Las jugadoras descendieron del avión con la palpable sensación de alivio de quien emerge de una burbuja de tensión prolongada. El Clásico Nacional quedó pospuesto para otra fecha; en ese momento, la verdadera victoria consistía simplemente en haber regresado a casa sanas y salvas.
Este episodio subraya cómo el crimen organizado puede alterar incluso los eventos deportivos más programados, obligando a equipos profesionales a implementar protocolos de seguridad extraordinarios. El América Femenil no solo enfrentó la cancelación de un partido importante, sino que vivió en carne propia las consecuencias de la convulsión social que siguió a la detención de uno de los capos más buscados del país.