Frente unido en el Congreso: Legisladores estadounidenses presionan a la FIFA por el Mundial 2026
Una coalición de setenta congresistas de Estados Unidos ha lanzado una ofensiva directa contra la FIFA, exigiendo medidas urgentes para aliviar la carga económica que representa la organización de la Copa del Mundo 2026 en ciudades sede norteamericanas. La iniciativa, liderada por la representante demócrata de California Sydney Kamlager-Dove, surge ante las crecientes dificultades financieras que enfrentan municipios como Boston y Foxborough para cubrir los exorbitantes costos operativos.
La crisis de costos que amenaza la organización del torneo
La situación ha alcanzado un punto crítico en localidades como Foxborough, Massachusetts, donde la junta directiva exige 7.8 millones de dólares para financiar servicios de seguridad, incluyendo despliegue policial y de bomberos, con fecha límite del 17 de marzo para una decisión definitiva. Aunque inicialmente se contempló el respaldo del magnate Bob Kraft, dueño de los Patriotas de Nueva Inglaterra, el presidente de la junta Bill Yukna ha dejado claro que no existe ningún acuerdo concreto y que las condiciones ofrecidas resultarían insuficientes para garantizar la seguridad durante los encuentros.
En Nueva York, la crisis ha llevado a la cancelación de los Festivales de Fanáticos oficiales, sustituyéndolos por minifestivales comunitarios que han obligado al reembolso masivo de boletos. "Todo el mundo está harto", declaró Kamlager-Dove en entrevista con The Athletic, añadiendo que "los aficionados con los que he hablado están furiosos y los comerciantes locales, dueños de restaurantes y negocios están irritados".
Las exigencias concretas de los legisladores
La carta enviada a la FIFA contiene firmas de representantes de once ciudades sede: Los Ángeles, Bahía de San Francisco, Nueva York/Nueva Jersey, Miami, Seattle, Filadelfia, Houston, Boston, Dallas, Atlanta y Kansas City. Entre las demandas principales se encuentran:
- Reducción significativa en los precios de los boletos, considerados los más caros en la historia de los Mundiales
- Mayor reparto de gastos entre el organismo rector del fútbol y los organizadores locales
- Financiamiento directo para cubrir costos de seguridad e infraestructura
El contexto de esta presión legislativa se produce semanas después de que se revelara que la FIFA no ha logrado vender la totalidad de los boletos disponibles, enviando correos de segunda oportunidad a los aficionados a pesar de la alta demanda inicial durante el periodo de registro. Esta paradoja comercial subraya el impacto negativo de los precios elevados en la asistencia final al evento.
El desequilibrio financiero que alimenta el conflicto
La tensión se agrava al contrastar las proyecciones económicas de la FIFA, que espera recaudar más de 11,000 millones de dólares en ingresos contra aproximadamente 4,000 millones en gastos, con las dificultades de las ciudades para financiar aspectos básicos como seguridad policial y servicios de emergencia. Un portavoz de la FIFA confirmó haber recibido la petición congresional y señaló que se encuentra en proceso de análisis, sin ofrecer detalles sobre posibles medidas concretas.
Esta movilización política representa un desafío inédito para la organización del Mundial 2026, marcando un precedente en la relación entre anfitriones locales y el máximo organismo del fútbol mundial. El resultado de estas negociaciones podría definir no solo el éxito económico del torneo, sino también establecer nuevos parámetros para futuros eventos deportivos de magnitud global.
