Honey Thaljieh: Del conflicto palestino al liderazgo mundial del fútbol femenil
Honey Thaljieh: De Belén al fútbol femenil mundial

La historia de resistencia que nació en las calles de Belén

En un territorio donde el conflicto bélico ha definido la existencia de generaciones completas y la violencia forma parte del paisaje cotidiano, crecer implica desarrollar una relación compleja con el miedo. En este escenario desafiante nació Honey Thaljieh durante la década de 1980 en Belén, rodeada de enfrentamientos armados y pérdidas familiares dolorosas, incluyendo el asesinato de uno de sus primos cercanos.

El fútbol como refugio en medio del caos

"Estoy viviendo el sueño", afirma hoy Thaljieh con la tranquilidad de quien ha desafiado todas las probabilidades en su contra. Durante su infancia, cuando expresaba sus ambiciones de liderar grandes organizaciones y presentar proyectos internacionales, muchos respondían con risas incrédulas. "Todo el mundo pensó que estaba loca", recuerda sobre aquellos años donde aspirar a algo diferente parecía imposible dentro de un entorno marcado por la inseguridad constante y las injusticias diarias.

Como cofundadora y primera capitana de la Selección Femenina de Fútbol de Palestina, Thaljieh impulsó la creación de este representativo no simplemente como un proyecto deportivo, sino como una herramienta poderosa para visibilizar las dificultades que su pueblo ha enfrentado durante décadas. El equipo femenil fue, desde su concepción inicial, un acto de afirmación cultural y resistencia política.

La rebelión silenciosa contra el castigo familiar

Jugar fútbol representaba una decisión cargada de consecuencias en su contexto social. "Mi papá llegaba todos los días de trabajar y me veía jugando en la calle y me castigaba", relata con franqueza. Al día siguiente, sin embargo, volvía a salir con el balón. Y el castigo se repetía de manera sistemática. "Una y otra vez", enfatiza. Fue criticada, exhibida públicamente y señalada por insistir en practicar un deporte que, en su comunidad, no estaba diseñado para niñas. "Tenía una rebelde dentro de mí", admite con orgullo retrospectivo.

El tiempo transformó esa tensión familiar constante en un sentimiento de orgullo compartido. Hoy, su padre le pide que no se detenga en su camino. "Ahora es un padre orgulloso de su hija y de lo que he logrado", comparte con emoción contenida.

Una visión transformadora sobre el éxito colectivo

Sobre las mujeres que aún sostienen ideas tradicionales de superioridad masculina, Honey adopta una postura comprensiva en lugar de acusatoria. "No culpo a las mujeres por eso, la sociedad las influenció a tener estos prejuicios", explica con empatía. Considera que muchas crecieron bajo una mentalidad patriarcal profundamente arraigada que normaliza estereotipos rígidos de género. "Cuando rompemos estos mismos estereotipos y esta mentalidad es cuando hay avances verdaderos", sostiene con convicción.

Para ella, el éxito nunca es individual ni aislado. "El éxito no se debe medir por el hecho de que 'lo lograste'", subraya con énfasis, "sino por preguntarte a cuántas mujeres llevaste contigo en el proceso. Ese es el verdadero éxito que perdura".

La desigualdad estructural en el deporte mundial

Thaljieh se muestra contundente al analizar las disparidades económicas en el fútbol profesional. "Es una pena, es triste", expresa al comparar el fútbol femenil con el masculino en términos de inversión institucional y salarios profesionales. Aunque reconoce que existen más aficionados y derechos de transmisión en la variante masculina, insiste en que aún falta comprensión profunda sobre el valor que las mujeres aportan dentro y fuera del terreno de juego.

"Tenemos que dejar de hacernos la pregunta de si valió la pena invertir en mujeres; la pregunta correcta es qué tan rápido podemos invertir en ellas", afirma con determinación estratégica.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Consciente de que en contextos como el suyo soñar puede representar incluso un peligro tangible, envía un mensaje directo a niñas y jóvenes en situaciones similares. "Sé que es muy difícil y muy peligroso ir en contra de los padres o de las comunidades", reconoce con realismo. Pero aconseja hacerlo con estrategia inteligente, buscando aliados estratégicos y manteniendo la perseverancia. "En el momento correcto siempre habrá alguien que apoye tu causa", asegura.

"Estoy viviendo el sueño... el fútbol es mi vida y estoy en una posición donde puedo hacer mucho por el deporte y darle oportunidades a niñas por todo el mundo", comentó durante su reciente visita a México para participar en el Summit Decididas.

Desde las calles polvorientas de Belén hasta los escenarios internacionales más prestigiosos, Honey Thaljieh ha convertido un simple balón en símbolo poderoso de resistencia cultural. En un territorio históricamente marcado por la guerra y la división, su extraordinaria historia demuestra que también se puede luchar con esperanza tangible y que el deporte puede transformarse en herramienta de cambio social profundo.