Un mensaje de unidad que trasciende fronteras
La delegación mexicana en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 cerró su participación con un momento cargado de emoción y simbolismo. La legendaria esquiadora Sarah Schleper, acompañada de su hijo Lasse Gaxiola, ofreció declaraciones que resonaron profundamente en la comunidad mexicana tanto dentro como fuera del país.
Gratitud y pertenencia más allá de las fronteras
En sus palabras finales tras competir en su séptima justa olímpica invernal -cuatro con Estados Unidos y tres con México- Schleper expresó: "Estoy muy agradecida de que todo México nos haya apoyado, que nos acepten como deportistas de nieve que no vivimos en México, pero que competimos por todos los mexicanos, incluyendo los que viven en Estados Unidos como nosotros". Este mensaje fue transmitido con visible emoción a través de Claro Sports.
La atleta, quien ha desarrollado una carrera deportiva extraordinaria, enfatizó que representar a la bandera tricolor constituye un acto de profundo agradecimiento hacia una nación que ha abrazado su trayectoria y la de su familia completa. "Muchísimas gracias por aceptarnos. Nos encanta México. Es el país más maravilloso de todo el mundo. ¡Viva México!", exclamó con genuino fervor patriótico.
El desafortunado final de Lasse Gaxiola
El camino olímpico de la familia Gaxiola-Schleper no estuvo exento de momentos dramáticos. Lasse Gaxiola, el joven esquiador hijo de Sarah, cerró la actividad mexicana en la prueba de slalom del esquí alpino de manera abrupta e inesperada. Perdió el control de su descenso entre la quinta y sexta puerta, quedando eliminado de la competencia de forma prematura.
"No me siento muy bien ahorita, no estoy muy feliz con mi papel. Me eché cuatro puertas o algo así, pero estoy vivo. Vamos en la ambulancia ahorita a ver qué pasó con mi dedo; creo que está roto", declaró el atleta para los micrófonos de la televisora titular de los derechos de transmisión en México.
Orgullo nacional ante la adversidad
A pesar de la posible fractura y de no haber logrado cruzar la meta, el joven esquiador mantuvo una actitud ejemplar, priorizando el honor de haber representado a México en la máxima justa deportiva mundial. "En general, tuve mucho éxito. Estuvo muy divertido y estoy muy feliz de que me tocó representar a México en los Juegos y muy orgulloso de ser mexicano. Hola, México. Perdón que no llegué a la meta, pero gracias por ver la carrera", concluyó con notable madurez deportiva.
Un legado histórico familiar
La dupla madre-hijo estableció un precedente histórico al convertirse en la primera de su tipo en la crónica de los Juegos Olímpicos de Invierno. Sarah Schleper reflexionó sobre este logro único: "Es mi hijo y llegamos a este evento juntos. Es una gran historia y ya podemos seguir viviendo, entrenando y disfrutando la vida".
Este capítulo olímpico no solo destacó por los resultados deportivos, sino por transmitir un poderoso mensaje de unidad e inclusión que reconoce y valora a todos los mexicanos, independientemente de su lugar de residencia. La participación de Schleper y Gaxiola quedará registrada como un momento significativo en la historia del deporte mexicano en competencias invernales internacionales.



