Científicas mexicanas enfrentan obstáculos burocráticos en investigaciones para el campo
Un grupo de mujeres científicas está realizando investigaciones fundamentales para mejorar la productividad del campo mexicano, pero enfrentan un enemigo silencioso que frena su creatividad: la burocracia excesiva. Según el Dr. Gerardo Gamba, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, el trabajo científico requiere condiciones especiales que los esquemas administrativos tradicionales no comprenden.
La naturaleza creativa de la investigación científica
La investigación científica es una disciplina donde la creatividad juega un papel preponderante, explica el Dr. Gamba. El trabajo de un investigador no puede evaluarse con los mismos parámetros utilizados en esquemas burocráticos, donde lo que importa son las horas que el empleado permanece en su lugar de trabajo y no los resultados concretos.
"El trabajo de un investigador es leer, pensar y escribir, actividades que no están sujetas a horarios o sitios de trabajo específicos", señala el especialista. "Tenemos que leer mucho porque nuestro trabajo es generar conocimiento nuevo, y para hacer eso necesitamos estar seguros de que lo que vamos a investigar no haya sido concebido antes por alguien más".
Las múltiples dimensiones del trabajo científico
Los investigadores deben escribir para presentar propuestas que obtengan recursos o para comunicar sus resultados. También necesitan pensar en hipótesis y diseñar experimentos meticulosos. Estas son actividades que realizan en cualquier horario y lugar, no limitadas por estructuras tradicionales de oficina.
Además, los científicos deben interactuar con colegas de diversos países interesados en los mismos temas. "Es probable que el conocimiento que queremos generar ya lo estén desarrollando en otro lugar, pero aún no aparece en una publicación formal", explica Gamba. "El acceso a esa información viene de hablar directamente con nuestros pares, lo que ocurre en congresos internacionales o cuando nos invitan a dar conferencias".
Con frecuencia, la resolución de problemas científicos requiere colaboración con otros investigadores que poseen tecnología inaccesible o experiencia en metodologías específicas. Esta colaboración se facilita enormemente cuando hay comunicación en persona y relaciones profesionales sólidas.
Los desafíos logísticos de la investigación
Una vez que un proyecto está claro y cuenta con financiamiento, su progreso depende de diversas variables fuera del control directo del investigador. Si el proyecto avanza correctamente, los científicos frecuentemente deben aprovechar ese impulso para obtener resultados y ahorrar recursos, lo que a veces requiere trabajar durante fines de semana o diferir vacaciones para momentos posteriores.
Conforme avanza un proyecto, surgen necesidades imprevistas como la compra de reactivos importantes. Los investigadores necesitan tener recursos disponibles de manera flexible para adquirirlos sin detener el proyecto. "Para ser un buen investigador científico se requiere libertad de tiempo, movilidad y recursos adecuados", enfatiza el Dr. Gamba.
La evaluación basada en resultados
La evaluación del investigador debe realizarse mediante los resultados concretos de su trabajo: la publicación de artículos originales, la obtención de fondos para investigación y la formación de nuevos científicos. Sin embargo, en los últimos años, los investigadores mexicanos se han visto progresivamente acosados por la desconfianza y burocratización del sistema.
"Si obtenemos recursos, hay que gastarlos con premura porque si no se pierden, incluso cuando el avance del proyecto no deja claro qué vamos a necesitar exactamente", denuncia Gamba. "Hay que hacer un exceso de informes incluso con proyectos inconclusos, lo que distrae del trabajo principal".
Barreras administrativas concretas
Las trabas burocráticas son múltiples y significativas. Si los investigadores deben asistir a reuniones con científicos en el extranjero, deben solicitar permiso a la Presidencia de la República con al menos 30 días naturales de anticipación, presentando un conjunto diverso de documentos. Esto ocurre incluso cuando no se solicitan recursos al erario público para estos viajes.
Si necesitan diferir sus vacaciones, deben dar explicaciones detalladas enfrentando demasiadas limitaciones y el riesgo de perder esos días. "Todo esto limita nuestra libertad de trabajo y nos distrae de nuestra labor principal", lamenta el investigador.
Una pregunta fundamental
El Dr. Gamba plantea una pregunta crucial: "¿Cuál es el sentido de invertir recursos en instalaciones para investigación, en equipos muy costosos, en financiar proyectos, en salarios de investigadores y técnicos, en becas para estudiantes de posgrado, y después exponer a los investigadores a una diversidad de circunstancias que impiden o bloquean el desarrollo adecuado de su trabajo?"
Esta reflexión resuena especialmente en el contexto de las mujeres científicas que trabajan para mejorar la productividad del campo mexicano, quienes enfrentan estos obstáculos mientras buscan soluciones innovadoras para uno de los sectores más importantes de la economía nacional.