México se prepara para la revisión del T-MEC con exigencia de rigor científico en decisiones comerciales
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, afirmó este martes que México debe enfrentar la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con una postura firme: todas las decisiones que impacten el comercio agroalimentario deben basarse estrictamente en evidencia científica y tecnológica. Esta declaración surge como respuesta a lo que calificó como medidas injustificadas por parte del gobierno de Washington contra diversos productos mexicanos.
Balance positivo pero con desafíos pendientes
Durante la presentación de los resultados de las consultas previas a la revisión del acuerdo comercial norteamericano, Berdegué destacó que, en términos generales, el balance del T-MEC para el sector agroalimentario ha sido positivo. La integración regional ha beneficiado significativamente no solo a productores primarios y secundarios, sino también a miles de pequeñas y medianas empresas de servicios, además de consumidores de los tres países involucrados.
Sin embargo, el funcionario advirtió que uno de los temas centrales que México deberá enfatizar en la revisión formal del acuerdo, que inicia la próxima semana, es la necesidad imperante de que el gobierno estadounidense respete el principio fundamental de que las decisiones que afectan al comercio, incluso aquellas que no sean medidas comerciales directas, deben sustentarse en criterios científicos sólidos y verificables.
Casos concretos de tensiones comerciales
Como ejemplo emblemático de estas prácticas cuestionables, Berdegué mencionó la cuota compensatoria aplicada al jitomate mexicano por presunto "dumping" o competencia desleal. El secretario aseguró que esta acusación carece por completo de sustento en las normas establecidas del comercio internacional, representando un acto arbitrario.
Además, el titular de Agricultura denunció lo que calificó como una "violación evidente" del protocolo firmado con Estados Unidos en diciembre de 2024 para el manejo del gusano barrenador. Explicó que dicho acuerdo establecía, conforme a normas técnicas internacionales, mecanismos específicos para mantener la exportación de ganado incluso con la presencia de la plaga, pero sostuvo que actualmente ese compromiso no se está respetando por la contraparte estadounidense.
Berdegué también alertó sobre la posible imposición de una cuota compensatoria a la fresa mexicana y criticó duramente el aumento reciente de subsidios directos en Estados Unidos. Reveló que estas acciones generan distorsiones significativas en el comercio justo, detallando que en los últimos meses se han destinado aproximadamente 12 mil millones de dólares a apoyos para granos y oleaginosas en territorio estadounidense.
Retos internos y oportunidades de mejora
El secretario no solo se centró en las tensiones externas, sino que también reconoció retos internos importantes para México. Señaló la necesidad urgente de ampliar oportunidades para las pequeñas y medianas empresas del sur y sureste del país, especialmente hacia la costa este estadounidense, donde la presencia mexicana es notablemente menor, así como hacia el mercado canadiense.
Asimismo, Berdegué subrayó la importancia de fortalecer varios aspectos clave para la competitividad nacional:
- Infraestructura: Mejorar la red logística y de transporte.
- Valor agregado: Incrementar el procesamiento de productos, especialmente en el sector cárnico.
- Condiciones laborales: Garantizar que los jornaleros en sectores agroexportadores tengan acceso a seguridad social y mejores condiciones de trabajo.
Compromiso con la integración regional
A pesar de las tensiones comerciales actuales, Berdegué aseguró que México acudirá a la revisión del T-MEC con una visión constructiva y el objetivo claro de profundizar la integración agroalimentaria de la región. El funcionario consideró que el acuerdo sigue siendo ampliamente favorable para los intereses nacionales, pero requiere ajustes que garanticen un comercio más justo, transparente y basado en evidencia.
La postura mexicana se fundamenta en el principio de que las decisiones comerciales no deben basarse en consideraciones políticas o proteccionistas, sino en datos científicos y tecnológicos que aseguren la equidad para todos los actores involucrados en el dinámico mercado agroalimentario norteamericano.



