EE. UU. y China negocian Junta de Comercio bilateral en medio de redefinición económica
En un giro significativo en las relaciones económicas globales, Estados Unidos y China están analizando la creación de una Junta de Comercio bilateral, un mecanismo que podría transformar la regulación de exportaciones e importaciones entre las dos mayores economías del mundo. Esta propuesta surge en un contexto donde Washington y Pekín buscan redefinir su vínculo comercial, mientras avanzan hacia una posible reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping en las próximas semanas.
Detalles del mecanismo propuesto: objetivos y alcances
Tras reuniones recientes entre funcionarios económicos en París, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que se discutió la formación de esta junta. Los objetivos clave incluyen:
- Definir qué bienes exporta e importa cada país de manera específica.
- Identificar sectores con potencial de crecimiento comercial para fomentar intercambios.
- Establecer posibles reducciones de aranceles en áreas no estratégicas, evitando conflictos en sectores sensibles.
Según Wendy Cutler, del Asia Society Policy Institute, la junta probablemente se centraría en productos no sensibles, permitiendo una expansión del comercio sin afectar industrias consideradas estratégicas para la seguridad nacional. Además, se ha planteado que China podría avanzar en compromisos de compra en sectores como:
- Productos agrícolas, beneficiando a exportadores estadounidenses.
- Energía, incluyendo combustibles y tecnologías renovables.
- Aeronáutica, con posibles acuerdos en aviación y componentes.
Antecedentes del comercio gestionado: lecciones del pasado
Las conversaciones actuales se enmarcan en el enfoque de comercio gestionado, que prioriza resultados concretos sobre políticas comerciales generales. Chad Bown, del Peterson Institute for International Economics, explica que este modelo puede incluir compromisos de importación y restricciones voluntarias a exportaciones. Un antecedente histórico es el caso de Japón en la década de 1980, cuando se establecieron límites para la exportación de automóviles hacia Estados Unidos.
Más recientemente, durante la primera presidencia de Donald Trump, se firmó el acuerdo comercial "Fase Uno", en el que China se comprometió a importar 200 mil millones de dólares adicionales en productos estadounidenses en un periodo de dos años. Sin embargo, ese compromiso no se cumplió en su totalidad, lo que genera escepticismo sobre la viabilidad de nuevos acuerdos similares.
Preocupaciones del mercado: riesgos de intervención y competitividad
Analistas financieros y empresariales expresan inquietudes sobre este mecanismo. Joerg Wuttke, de DGA-Albright Stonebridge Group, señala que el enfoque implicaría una mayor intervención gubernamental, reduciendo el papel de las fuerzas del mercado al determinar precios y flujos comerciales. Las principales preocupaciones incluyen:
- Reducción del papel de las fuerzas del mercado, lo que podría distorsionar precios y oferta.
- Posible afectación a la competitividad global, al priorizar ciertas industrias sobre otras.
- Impacto negativo en otros socios comerciales, que podrían verse excluidos de acuerdos bilaterales.
Un empresario con sede en Estados Unidos, citado bajo anonimato, indicó que este modelo genera dudas sobre qué industrias serán priorizadas y cómo se decidirán los beneficios sectoriales, creando incertidumbre para inversores y empresas.
Viabilidad y futuro de la relación comercial EE. UU.-China
A pesar de las críticas, algunos especialistas consideran que el comercio gestionado podría representar una alternativa frente a conflictos comerciales recurrentes. Bown planteó que este enfoque podría contribuir a una relación más estable entre ambos países, siempre que exista compromiso de ambas partes. No obstante, advirtió que cualquier acuerdo deberá cumplir con condiciones clave:
- Ser viable para ambas economías, considerando sus capacidades y necesidades.
- Mantener compromisos sostenidos a largo plazo, evitando incumplimientos como en el pasado.
- Ajustarse a condiciones reales del comercio internacional, sin forzar metas irreales.
El desarrollo de este posible mecanismo ocurre en un contexto de negociaciones que buscan reducir tensiones comerciales, aunque su implementación enfrenta retos técnicos y políticos significativos. La atención del mercado global permanece alerta ante cualquier avance, ya que las decisiones de estas dos potencias económicas tienen repercusiones en cadenas de suministro y precios a nivel mundial.



