OMC proyecta impacto económico global por conflicto prolongado en Irán
La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha emitido una severa advertencia sobre las consecuencias económicas que tendría una prolongación del conflicto bélico en Irán y la región de Medio Oriente. Según sus proyecciones para el año 2026, el crecimiento económico mundial podría sufrir una reducción significativa tanto en términos generales como en el específico ámbito del comercio de mercancías.
Proyecciones pesimistas para 2026
En un escenario donde las hostilidades se mantengan, el crecimiento del Producto Interno Bruto global descendería al 2.5%, una cifra notablemente inferior al 2.8% que aún se pronostica si el conflicto cesara pronto. Paralelamente, el comercio internacional de mercancías registraría un aumento de apenas 1.4%, muy por debajo del 1.9% que sería alcanzable en condiciones de paz.
"Los aumentos sostenidos de los precios de la energía podrían incrementar los riesgos para el comercio mundial, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria y presiones sobre los costes para los consumidores y las empresas", declaró Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la OMC, durante la presentación de estas nuevas previsiones.
Impacto desigual entre países
La organización internacional destaca que los efectos no serían uniformes a nivel global. Las naciones más dependientes de importaciones energéticas podrían experimentar una reducción de hasta 1% en su crecimiento anual, el doble del impacto que sufrirían el resto de los países. Esta disparidad subraya la vulnerabilidad de economías específicas frente a las fluctuaciones en los mercados energéticos internacionales.
Contexto del comercio mundial reciente
Para comprender mejor estas proyecciones, es crucial analizar el desempeño reciente del comercio internacional. Durante el año pasado, el intercambio mundial de mercancías registró un crecimiento notable del 4.6%, impulsado principalmente por dos factores clave:
- La explosión en el comercio de productos relacionados con inteligencia artificial
- La anticipación de importaciones para evitar las fuertes subidas arancelarias anunciadas por Estados Unidos en abril pasado
Curiosamente, estas medidas arancelarias finalmente no se implementaron en su totalidad, primero por postergaciones administrativas y posteriormente por una sentencia judicial estadounidense que las invalidó. Además, Washington logró numerosos acuerdos bilaterales con la mayoría de sus socios comerciales, lo que mitigó considerablemente el impacto esperado de la guerra arancelaria.
Sector tecnológico como motor de crecimiento
Un dato particularmente revelador es el desempeño excepcional del sector tecnológico. Durante 2025, el valor del comercio de productos relacionados con inteligencia artificial alcanzó los 4.18 billones de dólares, representando un incremento del 21.9% respecto al año anterior. Este segmento, aunque constituye aproximadamente una sexta parte del comercio mundial total, fue responsable del 42% de todo el crecimiento registrado en el intercambio global.
Este dinamismo se explica parcialmente porque componentes críticos como chips, semiconductores y equipos de transmisión de datos quedaron excluidos de los aumentos arancelarios que sí afectaron a otros sectores.
Perspectivas para servicios comerciales
En el ámbito de los servicios comerciales, la OMC proyecta para este año una progresión del 4.8%, ligeramente inferior al 5.3% registrado el año anterior. "Las perspectivas reflejan la resistencia del comercio mundial, impulsado por el comercio de productos de alta tecnología y los servicios prestados por vía digital", comentó Okonjo-Iweala.
La directora general añadió que esta resiliencia se sustenta en la capacidad de adaptación de las cadenas de suministro globales y en el hecho de que las drásticas subidas arancelarias decretadas anteriormente no generaron represalias recíprocas masivas por parte de otros países.
En conclusión, mientras el comercio mundial muestra signos de normalización tras los eventos recientes, la sombra de un conflicto prolongado en Medio Oriente amenaza con revertir estos avances y generar consecuencias económicas significativas a escala global, particularmente para las naciones más dependientes de importaciones energéticas.



