México da un paso histórico: Aprueba reducción de jornada laboral a 40 horas semanales
La Cámara de Diputados ha aprobado una reforma constitucional que modifica uno de los pilares fundamentales del mercado laboral mexicano: la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Este cambio estructural representa una transformación profunda que impactará directamente a más de 13 millones de trabajadores estimados como beneficiarios y obligará a las empresas a reestructurar sus modelos organizativos internos.
Un proceso legislativo en marcha pero con etapas pendientes
Aunque el dictamen ya avanzó en el Congreso de la Unión, su aplicación no será inmediata. Al tratarse de una reforma constitucional, el proceso requiere que al menos 17 congresos estatales avalen la modificación. Solo después de esta aprobación mayoritaria podrá declararse válida, promulgarse y publicarse oficialmente en el Diario Oficial de la Federación.
Una vez superada esta etapa, el Congreso de la Unión contará con un plazo de 90 días para armonizar la Ley Federal del Trabajo y establecer las reglas específicas que deberán cumplir todos los centros de trabajo a nivel nacional. Durante este periodo se definirán criterios técnicos detallados, lineamientos de inspección laboral y los ajustes normativos necesarios para una implementación ordenada.
Implementación gradual hasta 2030
El proyecto contempla una aplicación progresiva que funcionará como fase de transición durante este año. La primera reducción efectiva se prevé para 2027, cuando la jornada máxima pasará a 46 horas semanales. A partir de entonces, disminuirá dos horas cada año hasta alcanzar las 40 horas en 2030 como nuevo límite legal establecido en la Constitución.
La reforma también introduce cambios significativos en materia de horas extraordinarias:
- Las horas extra pagadas al doble tendrán un tope máximo de 12 horas por semana
- Las llamadas horas triples quedarán limitadas a cuatro horas semanales
- Se prohíbe expresamente a los empleadores reducir salarios o prestaciones durante la transición como consecuencia directa de la disminución de horas laborales
- Las personas menores de 18 años no podrán realizar trabajo extraordinario bajo ninguna circunstancia
Impacto en empresas y trabajadores
Desde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social se ha argumentado que el objetivo central de esta reforma es mejorar el equilibrio entre vida personal y laboral, disminuir la fatiga crónica y reducir los riesgos asociados a jornadas prolongadas. De acuerdo con estimaciones oficiales, la medida impactará principalmente a trabajadores de manufactura, comercio y servicios.
El impacto principal será de carácter operativo, lo que significa que la reforma no implica producir menos, sino reorganizar procesos para mantener niveles de productividad con menos horas disponibles. Para muchas empresas, especialmente aquellas con operaciones continuas o intensivas en mano de obra, el ajuste significará:
- Rediseñar turnos y horarios de trabajo
- Contratar personal adicional para cubrir las horas reducidas
- Invertir en automatización y tecnología para optimizar procesos
En sectores integrados a cadenas globales de valor o con procesos altamente digitalizados, los cambios podrían centrarse más en la optimización organizacional y la redistribución de tareas.
Un cambio estructural con implicaciones profundas
En términos estructurales, la reducción de la jornada laboral modifica una referencia vigente durante décadas en el mercado laboral mexicano. Más allá del simple número de horas, este cambio redefine fundamentalmente la manera en que las empresas planean su productividad, administran su talento humano y estructuran sus costos laborales.
La reforma constitucional garantiza además al menos un día obligatorio de descanso por cada semana laborada, elevando a rango constitucional derechos laborales que buscan mejorar la calidad de vida de los trabajadores mexicanos.
Aunque aún faltan validaciones estatales y ajustes normativos específicos, el proceso legislativo ya está en marcha y marca un punto de inflexión en la historia laboral de México. La transición hacia la jornada de 40 horas representa no solo un cambio cuantitativo en horas trabajadas, sino una transformación cualitativa en la relación entre trabajo, productividad y bienestar laboral.