El Estadio Alfredo Harp Helú, sede de los Diablos Rojos del México, es propiedad del empresario Alfredo Harp Helú, quien financió su construcción con una inversión total de 3,000 millones de pesos, según declaraciones de Othón Valenzuela, expresidente del equipo. El Gobierno de la Ciudad de México no es dueño del inmueble, sino que otorgó un Permiso Administrativo Temporal Revocable que permite su uso, aprovechamiento y explotación, pero no confiere derechos de propiedad.
Un permiso renovado por 10 años
El permiso fue otorgado originalmente en 2015, cuando Miguel Ángel Mancera era jefe de gobierno, para que el Centro Deportivo Alfredo Harp Helú utilizara 77,798 metros cuadrados del terreno de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixiuhca. Este permiso venció en noviembre de 2025, pero fue renovado por un nuevo periodo de 10 años, manteniendo la operación del estadio en manos de los Diablos Rojos. Inicialmente, se contemplaba una concesión de 30 años con una evaluación intermedia a los 10 años.
La renovación ha generado inconformidad entre vecinos de la zona, quienes denuncian que la retribución de las autoridades del estadio es prácticamente nula. Según el acuerdo, los operadores están obligados a destinar 29.5 millones de pesos anuales al mantenimiento del inmueble, una cifra que los residentes consideran insuficiente.
La inversión de Alfredo Harp Helú
Alfredo Harp Helú, presidente del Consejo de Administración de los Diablos Rojos, es el principal inversor del proyecto. En 2014 presupuestó 800 millones de pesos, pero el costo final se disparó a 3,000 millones de pesos. Othón Valenzuela, expresidente del equipo, aclaró que la inversión fue 100% financiada por el club, sin que el Gobierno de la ciudad aportara un solo peso.
El estadio fue inaugurado en marzo de 2019 por Harp Helú y el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces, se ha convertido en un centro de espectáculos relevante en la capital, albergando partidos de béisbol, conciertos y eventos como el Teletón.
Un estadio con historia y capacidad
El Estadio Alfredo Harp Helú tiene capacidad para 20,062 espectadores y una construcción de 50,000 metros cuadrados. Es el hogar de los Diablos Rojos, que antes de mudarse aquí jugaron en el Foro Sol (hoy Estadio GNP Seguros) y en el Estadio Fray Nano, este último con una renovación de 100 millones de pesos. La promesa de Harp Helú de construir un estadio exclusivo para el equipo se cumplió con este inmueble.
Además de los partidos de la Liga Mexicana de Béisbol, el estadio ha sido sede de encuentros de Grandes Ligas (MLB), consolidándose como un recinto multifuncional. La operación del inmueble está a cargo de la directiva de los Diablos Rojos, encabezada por Jorge del Valle Mohar, quien mantiene la gestión diaria del recinto.
Comparación con el Estadio GNP Seguros
La situación del Estadio Alfredo Harp Helú es similar a la del Estadio GNP Seguros, ubicado a unos metros. En ese caso, el Gobierno capitalino es propietario de la infraestructura, pero cedió la operación a OCESA, un particular. En contraste, en el estadio de los Diablos Rojos, el propietario es el propio equipo, aunque el terreno es de la ciudad, lo que ha generado debates sobre la propiedad real del inmueble.
La concesión no otorga derechos de propiedad, solo el derecho a usar y explotar el terreno. Esto ha llevado a cuestionamientos sobre la transparencia y el beneficio público, especialmente porque el estadio se ha convertido en un imán para eventos masivos que generan ingresos significativos.
Impacto en la comunidad y el futuro
El estadio ha impulsado la popularidad del béisbol en la Ciudad de México, atrayendo a nuevas generaciones de aficionados. Sin embargo, los vecinos de la zona han expresado su molestia por la falta de retribución social. La cláusula de mantenimiento de 29.5 millones de pesos anuales es vista como insuficiente para compensar el uso de un espacio público.
El futuro del estadio dependerá de la gestión de la concesión y de las negociaciones entre el equipo y las autoridades capitalinas. Mientras tanto, los Diablos Rojos continúan disfrutando de un recinto moderno que ha revitalizado el béisbol en la capital, aunque persisten las dudas sobre la equidad del acuerdo.



