Nissan volvió a registrar utilidades en el primer trimestre de su año fiscal 2026, con una ganancia neta de 3,800 millones de yenes (unos 25 millones de dólares) y una utilidad operativa de 77,900 millones de yenes. Este resultado da un respiro al director ejecutivo, el mexicano Iván Espinosa, quien hace apenas unas semanas fue cuestionado por accionistas durante la asamblea anual de junio, donde incluso se propuso el regreso del expresidente Carlos Ghosn.
La recuperación se sustenta en un crecimiento de 9.5% en los ingresos, hasta 2.6 billones de yenes, y una mejora significativa del flujo de efectivo libre del negocio automotriz, que alcanzó 324,000 millones de yenes. Estos números contrastan con las pérdidas de ejercicios anteriores y marcan un punto de inflexión para la estrategia del ejecutivo mexicano, quien asumió el cargo con el objetivo de estabilizar una empresa golpeada por la baja rentabilidad y la pérdida de participación de mercado.
Presión de los accionistas en la asamblea de junio
Durante la asamblea anual de junio, un inversionista llegó a proponer el regreso de Carlos Ghosn, argumentando que la caída del precio de la acción, el cierre de plantas, los recortes de empleo y la pérdida de ventas evidenciaban el fracaso de la administración de Espinosa. La iniciativa fue rechazada, pero dejó en evidencia la desconfianza de algunos accionistas.
Poco más de un mes después, Espinosa presentó resultados que demuestran que su plan Re:Nissan comienza a dar frutos. “Re:Nissan está cobrando impulso con mejoras tangibles en costos y un creciente dinamismo en mercados clave”, dijo el director general durante la conferencia con analistas. “Estamos tomando acciones decisivas para fortalecer la resiliencia, la agilidad y la competitividad de nuestro negocio”.
El plan Re:Nissan: un enfoque distinto al de Ghosn
Espinosa busca evitar la receta que convirtió a Ghosn en “el hombre tijera”, conocida por profundos recortes de plantas, empleos y proveedores para recuperar la rentabilidad. En su lugar, Re:Nissan combina reducción de costos con una mayor velocidad para adaptar el negocio a cada mercado, fortalecer la gama de productos y privilegiar la rentabilidad sobre el crecimiento del volumen.
Durante el trimestre, la empresa obtuvo 60,000 millones de yenes en ahorros adicionales, con lo que acumula 315,000 millones de yenes de reducciones dentro del programa, acercándose a su meta anual de 500,000 millones de yenes. “No estoy en una carrera por volumen. Estoy recuperando los fundamentos de la compañía”, afirmó Espinosa.
Norteamérica sostiene la recuperación
El principal soporte del trimestre fue Norteamérica. Las ventas en Estados Unidos crecieron 9.6%, impulsadas por modelos como Pathfinder, Frontier y Rogue, mientras Japón comenzó a mostrar signos de recuperación gracias a nuevos lanzamientos. La estrategia se concentra en vehículos producidos en Norteamérica, libres de aranceles y con mayor rentabilidad.
El lanzamiento de la Rogue e-POWER híbrida, previsto para la segunda mitad del año, representa una pieza central del plan. Espinosa la describió como “el lanzamiento más importante del año”, ya que permitirá a Nissan competir en un segmento híbrido donde actualmente tiene una presencia limitada.
China sigue siendo el mayor desafío
Si Norteamérica impulsa la recuperación, China continúa siendo el principal obstáculo. La industria automotriz china atraviesa una transformación acelerada hacia los vehículos de nuevas energías (NEV), mientras los fabricantes locales amplían rápidamente su liderazgo tecnológico y comercial. Espinosa reconoció que la transición fue más rápida de lo esperado: “La transición hacia los vehículos de nuevas energías se está acelerando rápidamente”.
Aunque las ventas minoristas de Nissan aumentaron 7.2% durante el trimestre gracias a sus nuevos modelos eléctricos e híbridos para el mercado chino, la compañía redujo su expectativa anual de ventas globales hasta 3.15 millones de unidades, debido principalmente al deterioro de la demanda en ese país. El directivo explicó que la empresa está modificando su estrategia comercial, abandonando una política nacional para adoptar enfoques regionales, ya que el ritmo de adopción de vehículos eléctricos e híbridos cambia significativamente entre provincias. “No se puede tener una sola política comercial para todo el país”, afirmó.
Pese a los avances con modelos como N6, N7 y NX8, Nissan todavía enfrenta una desventaja frente a fabricantes chinos como BYD, Geely o Chery, que cuentan con portafolios mucho más amplios de vehículos eléctricos e híbridos.
Los aranceles añaden presión
A los desafíos tecnológicos se suma el entorno comercial. Aunque Nissan mantuvo sin cambios su previsión de 200,000 millones de yenes de utilidad operativa para todo el ejercicio, reconoció que los aranceles estadounidenses, el encarecimiento del aluminio y el cobre, así como las interrupciones logísticas en Medio Oriente seguirán presionando los márgenes.
El director financiero, George Leondis, señaló que el negocio principal generó entre 30,000 y 40,000 millones de yenes de utilidad operativa durante el trimestre, aun descontando efectos extraordinarios. “El negocio central está entregando resultados pese a los vientos en contra provenientes de Medio Oriente y de las materias primas”, dijo. La empresa también reiteró que espera mantener un flujo de efectivo libre positivo durante el ejercicio, excluyendo el efecto de los aranceles.
Un rescate distinto al de Ghosn
La comparación con Ghosn resulta inevitable. A finales de los años noventa, el entonces ejecutivo francés implementó un severo programa de reestructuración que incluyó el cierre de plantas, miles de despidos y una profunda reducción de costos para devolver la rentabilidad a Nissan. Espinosa enfrenta una realidad distinta: además de sanear las finanzas, debe competir en un mercado donde los fabricantes chinos redefinen el ritmo de innovación, la electrificación avanza a distintas velocidades según la región y las tensiones comerciales modifican las cadenas globales de suministro.
Su apuesta consiste en reducir costos sin depender exclusivamente de los recortes, acelerar el desarrollo de nuevos productos y adaptar la estrategia a cada mercado. Los resultados del trimestre muestran que esa estrategia comienza a reflejarse en las cifras financieras. Sin embargo, la reducción de las previsiones de ventas, la presión competitiva en China y la incertidumbre comercial indican que la recuperación de Nissan aún dependerá de su capacidad para ejecutar esa transformación con rapidez, en un entorno mucho más complejo que el que enfrentó la compañía hace más de dos décadas.



